Cuando se lo propone, Boca puede ser el colmo de los colmos. Porque hacer tres goles, uno de ellos casi desde el vestuario, y así y todo terminar perdiendo de local, con un hombre menos y frente a un rival que no aparecía precisamente entre los más peligrosos, es inaceptable para un equipo con la riqueza individual que cuenta el “Vasco” Arruabarrena.
Sería injusto quitarle méritos a Unión, que justificó su recompensa con actitud en estado puro y capacidad de reacción, pero también es cierto que el fondo de Boca le prestó una colaboración invaluable, encandenando todos los horrores posibles.
Empezando por el arquero_ Agustín Orión parece empecinado en ponerse en contra hasta el hincha “xeneize” más irredento. En otra salida temeraria como aquélla en la que fracturó a Carlos Bueno, bajó a Lucas Gamba adentro del área y dejó a Boca con un hombre menos y a Guillermo Sara con el muerto de un penal que atajar. Casi casi, pero no.
El otro gran cómplice del “tatengue” fue Daniel Díaz: perdió de vista a Gamba en la jugada del penal, de un espanto suyo tratando de controlar la pelota llegó el 2-1 de Mauricio Martínez, y volvió a dejar sin marca a Gamba en el cuarto gol de Unión, aunque sus compañeros tampoco lo ayudaron mucho. Así logró anular Boca lo que había hecho de mitad de cancha para adelante, con doblete y gran partido de Jonathan Calleri, y el primer grito de Carlos Tevez en La Bombonera desde su regreso. Así, no hay “Apache” que alcance.