Uno de los temas que preocupa a todo el mundo es la destrucción del medio ambiente con diversos manejos antrópicos sin control y la contaminación originada por las labores del hombre en las diferentes actividades que realiza.
Nuestra provincia no está exenta de estos problemas ambientales. La actividad azucarera, citrícola, granaría, ganadera, industrial de cualquier tipo y los vertidos de toda la población, de una manera u otra contribuyen a la polución del medio ambiente si no es manejada adecuadamente.
A este aspecto sumamente importante se suma que a raíz de la necesidad permanente de alimentos, la producción mundial, la del país y nuestro Tucumán están pasando por una dicotomía en la que se debe acomodar y limar las diferencias en dos palabras que generan esta situación: ambiente y alimentos. Sobre todo cuando el Día del Medio Ambiente se festejó ayer.
En la actualidad se ven como muchas veces chocan aquellos dos términos, ya que se debe producir alimentos para una creciente necesidad que existe en el mundo y, por otro lado, están las peleas constantes de cuidar las reservas naturales que se disponen actualmente en todo el mundo. Y en nuestro caso, en el extenso territorio argentino.
Para que sea posible seguir produciendo más, evitando tomar tierras que tienen importancia en el equilibrio del medio ambiente, se debe producir mejor por unidad de superficie y para ello una herramienta fundamental en estos últimos años fue la biotecnología. Además, el acompañamiento de una mayor producción debe ir de la mano de la seguridad de no emitir más residuos contaminantes al medio ambiente.
La realidad es que aumentar la cantidad de alimentos producidos debe ir acompañado siempre del cuidado del medio ambiente en el sentido de no contaminar más y procurar no destruir más bosques naturales, que son los pulmones de la humanidad.
Por ello, es importante manifestar que actualmente para producir más y para no contaminar existen herramientas tecnológicas indispensables, que hoy se usan en el país y en el mundo con excelentes resultados.
A pesar de esto, existen personas y organismos que no están de acuerdo en su utilización, por lo que la discusión es permanente y a veces inútil, ya que los que apoyan su uso y los detractores no buscan acercamientos.
Pero lo real es que la biotecnología y la tecnología aplicadas a los residuos existen, y deben ser usadas adecuadamente.
En el mundos hace casi 20 años que se comercializan productos biotecnológicos totalizando en el mundo más de 110 millones de hectáreas bajo este sistema de producción y en diferentes cultivos, entre los que se destacan la soja, el maíz, el algodón y la colza. Debemos destacar que en la Argentina la adopción de este sistema fue muy rápido, y en pocos años nos ubicamos en el tercer lugar del mundo, detrás de Estados Unidos y Brasil, en el uso de esta tecnología, con más de 24 millones de hectáreas cultivadas.
Diferentes revistas dedicadas a la biotecnología muestran que ya se puede contar con semillas OGM (Organismo Genéticamente Modificados) con diferentes genes o eventos, entre los que se destacan la resistencia o tolerancia al glifosato y la resistencia a insectos y sequía en cultivos como soja, algodón, maíz, caña de azúcar, hortalizas y otros cultivos que son beneficiados por la actual biotecnología.
En los aspectos netamente contaminantes en nuestra provincia tenemos ejemplos que no se deben seguir, por lo que el control del Estado pasa a ser fundamental para que se cumpla con el concepto de producir conservando el ambiente.
Los residuos industriales no tratados de los ingenios azucareros, citrícolas, industrias varias, la mala aplicación y uso de pesticidas y fertilizantes, el vertido de líquidos cloacales sin tratamiento y la gran cantidad de basureros clandestinos en numerosas ciudades y pueblos tucumanos también ayudan a que la contaminación siga avanzando, con su consecuencia ya conocida por todos.
Por desgracia, vemos que no todos cumplen las leyes que protegen el medio ambiente, por lo que se producen contaminaciones que muchas veces ya no tienen solución: el daño al ambiente se produjo.
Actualmente las zafras azucarera y la citrícola están en marcha, la trilla de granos avanza rápidamente ante la mejoría del clima, por suerte las lluvias pasaron, pero los efectos de las inundaciones todavía están a la vista.
Ante esta situación es necesario realizar todo lo tecnológico y humanamente posible utilizando las herramientas disponibles y aplicando las leyes vigentes para proteger nuestro ambiente para beneficio de todos, y que la actividad dedicada a producir solo genere más alimentos sanos, pero sin perjuicio del medio ambiente que nos circunda.