Sin estridencia. Con la ternura de la mano. Acariciando una canción. Jugando a milonguear amores. Desatando una chayita, una zamba. Desnudando la alegría, la melancolía, la vitalidad de Brasil. Canto y guitarra despabilan a lo largo de “Tabula rasa” una complicidad creativa. Timna Comedi y Darío Acosta Teich despliegan su sensibilidad en 14 piezas, varias de su autoría, en su primer cedé. “Porque duermas niño como quiero verte/ te contaré cosas del mundo y la suerte/ anoche la luna perdió un alfiler/ se lo encontró el tuco, lo volvió a perder...” Un pétalo arrulla la “Canción de cuna de la torcaz”, de Gentilini y Luis Franco. Una belleza las piezas brasileñas. La voz de ella luce expresiva, fresca como agüita de manantial. La guitarra de él es ingeniosa, decidora. Un abrazo de música y talento.