Los recién nacidos y los bebés menores de seis meses no deben exponerse al sol. Hasta los tres años, deben hacerlo con mucho cuidado. Su piel es mucho más frágil a modificaciones por la radiación solar: los rayos solares producen un daño acumulativo. Cerca del 80% de las radiaciones que recibimos en toda nuestra vida ocurren en los primeros 18 años de vida.
“La piel de los niños es más sensible y más fina. Por lo tanto, son más susceptibles a quemarse, a presentar ampollas y quemaduras más graves que los adultos, según explicó el doctor Diego Montes de Oca, y dio varios consejos para mamás.
“El factor recomendable para niños es el 15, pero en los chicos con pieles sensibles es conveniente utilizar factor 30. Es importante usar productos aptos para niños, no tóxicos y más resistentes al agua. Asegurarse mirando el prospecto, que diga que es una protección de amplio espectro. Hay que aplicar el protector entre 20 a 30 minutos antes de la exposición solar o antes de introducirse al mar o a la pileta, siempre sobre la piel seca . No olviden de renovarlo cada dos horas y después de sumergirse al agua o luego de una transpiración intensa”, aconsejó.
“Un niño por más que tenga puesto protector solar no está en condiciones de estar al sol en cualquier horario. A las 12 del mediodía ningún protector solar cubre suficiente la piel como para protegerla de semejante radiación. Es indispensable limitar el tiempo de exposición al sol entre las 12 y las 16”, señaló el especialista.