Estar de vacaciones, ya sea que te vayas a algún lugar o que te quedes en casa, es una circunstancia propicia para hacer nuevos amigos. Por un lado, porque tenés mucho más tiempo libre que lo habitual. Y, en caso de que estés en otro lugar, “te podés permitir ser quien no te animás a ser durante el resto del año. Ser esa parte de vos que está ‘ahí’, que te pertenece, pero que entre el trajín y el apuro del año, las obligaciones y lo que creés que se espera de vos, queda escondida y relegada”, afirma la psicóloga María Eugenia Farhat, integrante del Círculo Cognitivo del Jardín.

Ahora bien, ¿la amistad se trata de un vínculo que se da en forma espontánea o debemos proponernos generar nuevos amigos? A este interrogante responde la licenciada Farhat.

“Pueden pensarse las vacaciones como una posibilidad de sacar de adentro toda la chispa, la creatividad, las ganas de conocer, de abrir y de abrirse, de investigar. Es de esperar que en un tiempo reducido las relaciones sean intensas. Y, de hecho, verdaderas amistades se han generado en tiempos de vacaciones”, asegura la especialista.

“En general, las personas están más predispuestas, ya que las obligaciones disminuyen y aumenta la disponibilidad para entregarse al bienestar y al placer”, destaca Farhat. Es por eso que se amplían las posibilidades de establecer nuevas relaciones entre quienes lo deseen.

Amistades sinceras

Y la misma licenciada da su testimonio. “El año pasado tuve la dicha de conocer Europa por medio de un tour compuesto por turistas latinoamericanos y coordinado por una española súper ‘maja’. El chofer, también español, un ‘tío’ muy agradable. Puedo decir fehacientemente que han surgido amistades sinceras de ese viaje. Muchos seguimos en contacto gracias a la tecnología: Facebook, Whatsapp, Twitter. Es que el hecho de encontrarnos en una situación similar, en un tiempo reducido y actividad intensa repercute también en la fuerza de esas relaciones. Inclusive, seguramente más de un lector habrá vivido ‘un gran amor de verano’”, reseña.

¿Y los tímidos...?

Claro que si bien las vacaciones constituyen una excelente oportunidad para conocer gente nueva, mientras para algo esto “es pan comido”, para muchos se trata de una tarea ardua y titánica.

Farhat lo explica: “a la hora de conocer gente nueva entran en juego las habilidades sociales. Hay personas que se ponen muy ansiosas ante ciertos eventos sociales, como ir a una cena con el jefe, a una reunión del colegio, o conocer a los futuros suegros. Sufren sentimientos y sensaciones muy perturbadores, como tener miedo de hacer el ridículo, y eso les genera ansiedad”.

La respuesta al estrés provocada por la interacción social se llama ansiedad social. Y existe un amplio espectro de la misma. “Podríamos decir que la diferencia entre ansiedad social y timidez es de grado, pero ambas tienen que ver con el estrés al exponerse ante relaciones sociales”, subraya la especialista.

Pero no es para preocuparse, ya que tanto la ansiedad social como la timidez pueden superarse. La psicóloga destaca que, desde el punto de vista de la terapia cognitivo conductual, se trabaja con las ideas que tenemos sobre las cosas, los pensamientos y las interpretaciones.

Esto se refleja claramente en frases como: “No hablaré delante de ellos porque seguro quedaré como un estúpido” o “Seguro me miran porque vine mal vestida”.

Por otra parte, está lo conductual, que tiene que ver con el ensayo y el aprendizaje para afrontar la situación temida, y así superarla.

Los terapeutas tienen sus técnicas que aplican a cada caso en particular. Sin embargo, Farhat acerca algunas sugerencias generales que pueden ayudar a los tímidos a soltarse y atreverse, aunque sea en este tiempo de vacaciones, a enriquecer su vida con nuevos amigos.