“Mamá, ya sabemos que mi glándula tiroides funciona bien ¿me podés pedir un análisis de sangre para ver si soy celíaca...?”. La sugerencia de Lucía García dejó atónita a su progenitora, María Beatriz Puchulu, médica generalista del Centro de Salud.
- Hija ¿por qué pensás que sos celíaca...?
- Porque tengo síntomas parecidos a los de mi amiga Lara Steimberg y su mamá Verónica, las dos sufren celiaquía...
- Mmm... no lo había pensado, pero podría ser...
Para sorpresa de su familia, el análisis de sangre de la joven estudiante de Economía, de 19 años, confirmó su sospecha: sufría el trastorno digestivo producido por la intolerancia permanente al gluten.
Esto ocurrió hace un año, cuando Lucía comenzó a tener frecuentes molestias de estómago después de comer, y le aparecían unas pequeñas ronchas en el pecho. Esto la llevó a reducir la ingesta de alimentos y en poco tiempo perdió 4 kilos. “Quedé superflaca porque siempre fui delgada, nunca tuve sobrepeso... Además, todos los días me sentía cansada, débil... En casa se preocupaban y hasta llegaron a pensar que me estaba volviendo anoréxica, tema que lo charlé bastante con mi madre...”, contó Lucía a LA GACETA.
- ¿Te preguntaste por qué tu mamá no sospechó que podrías sufrir celiaquía ?
- Sí, y llegamos a la conclusión de que muy poca gente -inclusive médicos- tiene en cuenta esta enfermedad, que es vieja, pero que hace pocos años comenzó a tomar difusión. Cada vez conocemos más casos porque se diagnostica más temprano. No obstante, hay personas que la sufren y que desconocen su condición.
- ¿Cómo reaccionaste cuando el examen dio positivo?
- Al principio fue muy complicado. Yo no quería saber nada con dejar de comer pan francés, facturas, y sobre todo hamburguesas y papas fritas en McDonald’s. Me vino un bajón porque pensé que en casa yo sería la única que iba a tener que comer diferente...
- ¿Cómo resolvieron el tema de la comida?
- Tenemos una señora que nos cocina los martes y jueves para toda la semana. Ella se adaptó, aprendió a cocinar sin contaminar la preparación con otros alimentos que contienen trigo, avena, cebada o centeno (TACC). Ella sabe que no debe usar la misma olla para cocer fideos comunes y fideos sin TACC. Además, la mayoría de las veces todos comemos lo mismo... La gente cree que el celíaco tiene que hacer dieta, y no es así. Cuando comemos mal bajamos de peso porque el gluten nos hace perder la rugosidad del estómago y no podemos absorber los nutrientes. Pero una vez que empezamos a comer correctamente todos los alimentos que no contienen gluten, recobramos el peso.
- ¿Y cuando tenés una fiesta?
- Con anticipación informamos en el salón que deben preparar platos para celíacos... Ellos ya saben. Cada vez hay más concientización y más lugares públicos con meriendas y comidas para celíacos... En las vacaciones me fui a París y no tuve problemas ni en el avión ni el hotel porque avisé con antelación que sufría celiaquía. Además, en Francia y demás países de Europa hay muchos lugares para personas celíacas.
- ¿Y en la facultad?
- Si no llevo de casa algo para comer paso la mañana muerta de hambre (se ríe a carcajadas). En los quioscos no hay ningún alimento para nosotros... Pero por suerte, cuando salimos con mis amigas vamos a merendar en el bar Il Barista, de la galería La Gran Vía, o al Hotel Hilton, o a Carlos V o a Lisandro, por ejemplo. Entre nosotros nos vamos pasando el dato cuando encontramos un lugar con menú para celíacos.