En octubre de 1937, un joven estudiante del curso de Mecánica nocturno que se dictaba en la Universidad Nacional de Tucumán, sorprendió a todo el plantel docente y al público que tomó conocimiento de su logro a través de los diarios de la época. El joven Segundo E. Albarracín, trabajando solamente durante sus tiempos libres, logró fabricar un motor a explosión en miniatura.

Fabricado en plomo, con un block de 4 cilindros, dinamo de arranque, carburador con filtro de aire, carter, distribución a engranaje, ventilador, bujías, bobinas de ingnición y todo lo que hace a una verdadera construcción mecánica, el motorcito a explosión en miniatura le tomó a Albarracín nada menos que 285 días de tenaz trabajo, al que se dedicó con gran placer demostrando su amor por la mecánica y el grado de maestría que poseía en este rubro.

 
Fuente: Diario “La Gaceta” 05/10/1937 - Archivo Histórico UNT.