Nuevamente, los vecinos de Celedonio Gutiérrez al 400 se enojaron con un hotel de la zona en la que viven. Y por la misma razón. En 2006 le habían hecho planteos al Catalinas Park cuando intentó construir un estacionamiento en el espacio por el que antes pasaban las vías del tren (ver “La historia...”). Ahora le hacen el mismo planteo al Sheraton. Sin embargo, la empresa que administra el nuevo emprendimiento, acordó con el ferrocarril -a quien le pertenece el predio- que lo ocupará y que realizará mejoras en la zona, como por ejemplo, iluminarla. Pero los vecinos se oponen.

Los habitantes del pasaje argumentan que, como el terreno del ferrocarril estaba abandonado, durante años ellos se ocuparon de mantenerlo en buenas condiciones. Si bien no les pertenece y no contaban con una autorización formal para hacerlo, lo parquizaron y cuidaron de que no se produjeran usurpaciones.

A principios de la semana pasada, el hotel cercó el terreno para comenzar con las obras. Esto generó enojo entre los vecinos, que, aunque no tienen ningún derecho sobre el predio, presentaron un recurso de amparo ante el Juzgado Federal Nº 2, porque no quieren el estacionamiento. La abogada que los patrocina, Luciana Sofía Lobo Loberse, dijo que durante la construcción del edificio habían acordado “de palabra” con el responsable de la obra que el predio iba a quedar tal como estaba antes de la edificación, pero que esto no ocurrió.

Según la empresa Sol del NOA SA, titular del hotel, todo el procedimiento cumplió con los pasos legales y administrativos correspondientes. En el comunicado enviado ayer, informaron que dicha firma celebró un contrato con la empresa estatal nacional Belgrano Cargas, que administra este y otros sectores ferroviarios, y que los autorizaron a usarlo como estacionamiento de vehículos.

Antes de realizar la presentación judicial, los vecinos acudieron a la Dirección de Catastro del municipio capitalino para solicitar su actuación. “Vino un representante ese mismo martes, en pleno despliegue de obreros, y constató que no tenían permiso municipal para realizar la obra. Entonces labró un acta”, narró Lobo Loberse. Sin embargo, mediante el comunicado, Sol del NOA aseguró: “La Municipalidad de San Miguel de Tucumán emitió un permiso que posibilitó el cercado del predio”; dicha autorización llegó una hora después de que fuera labrada el acta, según dijo un apoderado de la firma que pidió mantener su identidad en reserva. LA GACETA intentó comunicarse con Elena Forgas, titular de Catastro, pero hasta el cierre de esta edición, la funcionaría no había respondido.

Arrendado
Sol del NOA informó que Belgrano Cargas le arrendó el sector con ciertas condiciones: mantener la limpieza y salubridad del predio; dotar de iluminación a la zona; y que todo lo que se construya sea fácilmente desmontable para que, en caso de que Belgrano Cargas lo determine, en un lapso breve de tiempo las vías estén libres para el uso del tren. “Las obras previstas (en el sector trasero del hotel) mejorarán la seguridad de la zona a través de la iluminación y la reactivación del flujo de vehículos y de personas en el mismo”, consignó la empresa en un comunicado.

El apoderado de la firma aclaró que buscarán que el nuevo estacionamiento tenga un impacto visual similar al que tenía el predio que habían parquizado los vecinos.