Modesto, restringido y discreto. El último adiós a Ricardo Fort no se correspondió con el estilo de vida del empresario, quien había hecho de su excéntrica existencia casi un reality. Los restos del millonario fueron despedidos ayer a la mañana en una ceremonia muy íntima, a la que no asistió su novio. Pasado el mediodía, Fort fue trasladado a un cementerio privado de Pilar, donde fue enterrado. En la puerta de la casa velatoria, decenas de fanáticos se aglutinaron en torno al coche fúnebre, al grito de "Ricardo, querido, el pueblo está contigo". 


La decisión de la familia de no realizar una ceremonia abierta generó protestas entre los seguidores de Fort, pero su madre, Marta, zanjó la polémica con una sola frase con la que justificó su postura. "No me gustan los velatorios -señaló, en una entrevista con Oscar González Oro-. Estoy muy dolida, muy angustiada. He perdido lo más hermoso de mi vida. Él era un genio: su forma de ser, su forma de crear... Sus hermanos también lo están sintiendo, espero que esto sirva para mantenerlos unidos".

Al funeral sólo estaban autorizadas a asistir nueve personas: los hermanos de Fort, Jorge y Eduardo; su madre, Marta; su cuñada, Karina Antoñale; sus amigos íntimos Gustavo Martínez y Guillermo Coidi Pairano; la niñera de sus hijos, Marisa; y dos de sus custodios, Willy y "el Indio". Sin embargo sólo tres de ellos (la madre y los custodios) se hicieron presentes en la sala fúnebre. Los mellizos Marta y Felipe, los hijos que el millonario tuvo gracias a un vientre de alquiler, llegaron hasta el lugar para integrar el cortejo hasta Pilar. Su actual novio, Rodrigo Díaz, decidió cancelar su regreso a la Argentina desde Miami ya que no estaba en la estricta lista de quienes podían ingresar al velorio.

Mal atendido

En su primera entrevista tras la muerte de su hijo, Marta Fort consideró que no fue bien atendido en la clínica donde falleció el lunes. "Estuve el día anterior con él. Le dolía mucho la pierna, todo el cuerpo. Estoy segura de que los médicos no supieron qué hacer con él -evaluó, y luego se refirió a la supuesta adicción del empresario a la morfina-. No creo que tomara mucho; tomaba los medicamentos que le recetaban".

La mujer hizo referencia también al destino de los mellizos, de nueve años. "Los chiquitos tienen que estar bien atendidos. Siempre los atendió un amigo, Gustavo, que es como un padre para ellos. Yo no porque soy un desastre como abuela. No me voy a hacer cargo porque no creo que tenga la capacidad para hacerlo".

Martínez, ex pareja de Fort y padrino de los niños, ratificó que tiene un poder firmado por el empresario para hacerse cargo de ellos. Agregó que vivirán en el departamento donde residía Fort y que los acompañará Marisa, la niñera a la que los hermanitos llaman "mamá".

LOS NÚMEROS DE FORT

En el velorio.- Sólo nueve personas estaban autorizadas a entrar al funeral. Afuera quedaron decenas de fanáticos, que llenaron el frente de la sala con flores y cartas de despedida. Hubo amigos de Fort que intentaron pasar sin éxito, ya que la seguridad del lugar les pidió que se retiraran. Unas 40 personas participaron de la misa en el cementerio.

Las operaciones.- En sus 45 años, el empresario se sometió a 27 cirugías. La mayoría fue para mejorar su apariencia: se puso una prótesis en la pera, se retocó los pómulos, se operó el torso y hasta se implantó tres centímetros de talones para ser más alto. En sus últimos tres años de vida, sus ingresos al quirófano fueron más bien por cuestiones de salud. En 2010 le colocaron tornillos y espaciadores en la rodilla derecha. En 2011 le revisaron 15 clavos en su columna vertebral; un mes después estuvo al borde de la muerte durante una operación en la que sufrió una arritmia. También fue internado por una peritonitis y en septiembre le implantaron 16 tornillos de titanio en la columna.

Abuso de fármacos.- El Sindicato Argentino de Farmacéuticos emitió un comunicado según el cual la muerte de Fort fue producto de la combinación y el abuso de cinco tipos de fármacos: analgésicos, corticoides, antibióticos, oxicodona y morfina.