"Así como el mandamiento de 'no matar' pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir 'no a una economía de la exclusión y la inequidad'. Esa economía mata". Lo dijo el papa Francisco en su primera exhortación apostólica que tituló "Evangelii Gaudium" ("La alegría del Evangelio") que publicó ayer en varios idiomas. Allí vuelca los principios que sustentan su ministerio para hacerlo "más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de evangelización".

Prácticamente no hay ideas en este documento que no haya volcado ya al mundo en el corto tiempo que su papado. Pero en el escrito de 142 páginas sistematiza los grandes temas de la actualidad y los ilumina con el Evangelio. Este documento aparece tras la clausura del Año de la Fe, convocada por Benedicto XVI.

En su primera exhortación redactada íntegramente por él (la anterior había sido realizada conjuntamente con el Papa emérito) Francisco pide a los dirigentes políticos "una reforma financiera que no ignore la ética". En ese sentido, critica a quienes "todavía defienden las teorías que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo". Según Francisco, "vivimos en la idolatría del dinero" y también "una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales".

En su concepción de la Iglesia, exhorta a todos los católicos a una "transformación misionera" , a salir a anunciar el Evangelio "en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin dudas, sin repulsiones y sin miedo". Como también considera necesaria "una reforma de las estructuras eclesiales para que todas ellas se vuelvan más misioneras".

En ese marco, habla de la necesidad de "pensar también en una conversión del papado", para hacerlo "más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de evangelización". "¡Dios nos libre de una Iglesia mundana bajo ropajes espirituales o pastorales!", exclama. "¡Cuántas guerras! en el seno de la Iglesia.", prosigue. "¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?", se pregunta.

El papa Francisco es inflexible con respecto al aborto. "No está sujeto a supuestas reformas o modernizaciones". "No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana", advierte. Sin embargo, reconoce que "hemos hecho poco para acompañar a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución para sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza".

Como ya lo ha repetido hasta el cansancio, el papa pide "una Iglesia pobre para los pobres. Ellos tienen mucho que enseñarnos", dice. "Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres ... no se resolverán los problemas del mundo". Entre ellos incluye a "los sin techo, los tóxico dependientes, los refugiados, los pueblos indígenas, los ancianos cada vez más solos y abandonados ...". En el documento no olvida mencionar la importancia del diálogo interreligioso. Dice que el Islam no es violento e le implora a los países islámicos que garanticen la libertad de culto a los cristianos. (Télam, Reuters y especial).


PUNTO DE VISTA - Alfredo H. Zecca (Arzobispo de Tucumán)

Una Iglesia misionera

La exhortación apostólica Evangelii Gaudium está dirigida a los obispos y a los distintos miembros del Pueblo de Dios. En ella el Santo Padre recoge las propuestas de los Padres Sinodales pero elabora un documento propio.

El texto comprende cinco capítulos y refleja un programa pastoral que tiene como punto de partida una preocupación muy fuerte del Papa: "La transformación misionera de la Iglesia" (I). En los distintos capítulos aparece tanto la realidad de la crisis del compromiso comunitario (II) como la necesidad del anuncio del evangelio (III) y de la dimensión social de la evangelización (IV). Para culminar la reflexión con la importancia del Espíritu Santo en la obra de la evangelización (V).

Habrá que estudiar el texto y profundizarlo para apreciar toda su riqueza. Por ahora lo importante es acogerlo con docilidad y apertura de corazón para llevar a cabo este programa pastoral que el Santo Padre nos propone.