"Es un pensamiento triste que se baila", solía decir Enrique Santos Discépolo. El tango tuvo períodos de esplendor, en el que descollaban las orquestas; el cantor era un instrumento más. Este fue adquiriendo mayor protagonismo hasta el punto de convertirse en el solista de una agrupación, es decir que en muchos casos, la estrella dejaba de ser el conjunto, para ser el cantor. Se necesitaba entonces no sólo ser afinado o melodioso, sino también tener presencia vocal y un estilo propio para diferenciarse de otros intérpretes. "Magia... de un sueño tanguero" reúne catorce piezas, varias de ellas muy conocidas ("Pompas de jabón", "Volver", "Qué me van a hablar de amor", "Nunca tuvo novio", "El último café", "La última curda", "Tinta roja") y otros menos frecuentados actualmente, como "Destellos", "Contramarca", "Te llaman malevo" ("La sal del tiempo le oxidó la cara cuando una mina lo dejó en chancleta y entonces solo, para siempre solo, largó el laburo y se metió en la huella"). Revelación del Festival Nacional de Colectividades de Alta Gracia (Córdoba), Daniel Castelli recorre este repertorio con solvencia -al mejor estilo de Julio Sosa-, con el sólido acompañamiento de Hugo Mazzeo (dirección musical y contrabajo), Guillermo Lucero (guitarra), Julián Caeiro (piano y arreglos), Nicolás Perrone (bandoneón) y Ariel Espandrio (violín). Castelli luce un buen registro de bajo, caudal de voz y dotes interpretativas.
Un bajo con buen caudal de voz
"MAGIA... DE UN SUEÑO TANGUERO" | Daniel Castelli