La Biblioteca Ambrosiana de Milán guarda como un tesoro una visión, un bosquejo a mano alzada de lo que sería, sin exagerar, un cambio cultural en la humanidad. Entre sus preciados anaqueles se encuentra el "Codex Atlanticus" (o "Códice Atlántico") una colección encuadernada de dibujos y escritos del multifacético Leonardo da Vinci. En ella, el artista e inventor florentino, alrededor de 1490, dejó plasmado el esquema de un vehículo de dos ruedas alineadas, traccionado por un sistema de engranajes y cadena impulsado por pedales, silleta y manubrio para direccionar la rueda. Sí, la bicicleta, ni más ni menos.

Hoy se celebra el Día Mundial de la Bicicleta. Si este vehículo se merece o no tener una jornada propia en el calendario quedará a criterio del lector; pero lo que es innegable es que la presencia de este objeto de ciencia ficción concebido por Da Vinci es indivisible de muchas actividades de la vida cotidiana.

El objetivo de celebrar el día es promocionar este medio de transporte y llamar la atención sobre los derechos de los ciclistas. En un mundo castigado por la contaminación y la emisión de gases de hidrocarburos que precipitan el calentamiento global, la "bici" se muestra como la opción más sana y sustentable tanto para los seres humanos que la usan como para el planeta. Sin embargo, no son muchos los gobiernos que se han dado cuenta de sus beneficios y muchos menos los que han trabajado para alentar su uso.

Carrera imparable
A los contemporáneos de Da Vinci les habrá parecido una locura, como casi todos los delirios del pintor. Tuvieron que pasar nada menos que 300 años para que un vehículo de características similares viera la luz: en 1790, el Conde Mede de Sivrac inventó en Francia "el celífero" ("la célérifère"), que consistía en un cuadro de madera al que se añadían las ruedas. El vehículo no tenía manubrio y se propulsaba y dirigía con los pies contra el suelo (algo similar al auto de Los Picapiedras). En 1817, el noble alemán Karl Freiherr von Drais le agregó un manubrio y la bautizó "máquina de correr". La draisiana, como se la llamó más adelante, todavía no contaba con pedales y se seguía impulsando con los pies, pero fue el comienzo concreto de una carrera imparable sobre dos ruedas, en la que se entrecruzan el deporte, un medio de movilidad económico y el cuidado del planeta.

En 1839, el herrero escocés Kirkpatrick Macmillan le agregó pedales a una draisiana, además de palancas de conducción. Estas innovaciones permitieron impulsar la máquina con los pies pero sin tocar el suelo. El mecanismo de impulsión consistía en pedales cortos fijados a la rueda de atrás; Macmillan la usó para realizar un viaje de 226 km (ida y vuelta hasta Glasgow) a una velocidad media de 13 km/h. Para estas épocas ya se conocía como velocípedo a todos estos inventos de propulsión humana.

Aventura de riesgo
En nuestra provincia, la bicicleta está viviendo un momento de gloria como herramienta deportiva y como excusa del encuentro con la naturaleza. Las cifras de inscriptos en el último Campeonato Argentino (el 23 y 24 de marzo) y en el Panamericano (a principios de este mes) confirmaron que las montañas tucumanas son un escenario más que codiciado por los bikers de toda la región. Pero también están los que no lo hacen por deporte, sino simplemente para pasear por senderos verdes y respirar aire puro.

Sin embargo, a nuestra ciudad todavía le falta mucho -o todo- para ser amigable con las bicicletas. Mientras que en el centro parece no caber un auto más, no existen recorridos específicos ni bicisendas que alienten este tipo de movilidad y desalienten el uso de vehículos propulsados a motor. A pesar de los sostenidos reclamos de agrupaciones vinculadas con el fomento de la bici como medio de movilidad en la ciudad, no han habido respuestas concretas por parte del Gobierno. Es por eso que pocos pueden incorporarla a su actividad diaria: lamentablemente, en nuestra ciudad la bici continúa siendo una aventura de riesgo.

Competición
Un deporte que engloba múltiples disciplinas y especialidades

Hoy en día son muchísimas las disciplinas del ciclismo de competición. Como deporte olímpico están consideradas las especialidades: ciclismo en carretera, en pista, de montaña y BMX. Dentro de los deportes no olímpicos, se hallan el bici trial, el ciclismo artístico, el ciclobol, ciclocrós o bicicrós, monociclo y reclinadas. Estos dos últimos no integran la Unión Ciclista Internacional.

En tucumán
Los valles calchaquíes son un imán para bikers de toda la región

La última gran competencia de mountain bike, la disciplina más difundida en nuestra provincia, fue el campeonato Panamericano. Casi 600 bikers de 17 países se internaron en los valles tucumanos, donde compitieron las especialidades cross country, descenso y relevos durante tres días. Quedó claro que los cerros locales son uno de los paisajes más seductores para este deporte.

BMX 
Acrobacia aérea a bordo de pequeñas pero poderosas bicicletas

De entre todas las competencias y carreras que se realizan a bordo de las bicicletas, la que deja sin aliento por su proximidad más con el arte que con el deporte es el BMX (siglas inglesas de Bicycle Moto Cross). Apareció a principios de los 70 en California, EE.UU., en un intento de la juventud por imitar con sus bicicletas a los profesionales del motocross. Es una modalidad eminentemente urbana.

Con motor
La "moto" que no necesita patente ni carnet de manejo

La última tendencia en bicicletas como vehículo de movilidad urbana son las bicis con motor. Con un corazón de menos de 50 cc., la bicicleta se convirtió en el paso previo ideal antes de la motocicleta, con la enorme ventaja de que -al menos en nuestra ciudad- no necesita ser patentada ni el conductor debe tener carnet de manejo. El motor no anula los pedales, por lo que se puede utilizar una propulsión combinada.


- Números para animarse

Entre 50 y 60 minutos diarios de bicicleta a ritmo sostenido es el tiempo recomendado por los profesionales para bajar de peso y mantenerse en forma. Con un mínimo de 20 minutos diarios se sienten los beneficios de la bici.

Alrededor de un 50 % se reducen las posibilidades de sufrir una afección al corazón en las personas que se manejan habitualmente en bicicleta.

Entre el 70 y el 80 % del peso del cuerpo cae en la silleta cuando andamos en bicicleta. Por esto, las rodillas sufren mucho menos que si corremos.                     .