A esta altura del año no inventés excusas para seguir comiendo y brindando. Dale respiro a tu estómago y aprovechá el verano y tus vacaciones para cambiar los hábitos alimentarios poco saludables que tenemos los argentinos. "En la época caliente del año el organismo necesita mucho menos calorías porque no tiene que trabajar para mantener la temperatura corporal. Por eso se puede bajar de peso con mayor facilidad que en otros meses del año", señaló Juan Pablo Mendoza, especialista en obesidad y en cirugía bariátrica. Aconsejó que solo hay que elegir alimentos que aporten saciedad y que sean fáciles de digerir, como las frutas de estación y las verduras. También son necesarias las proteínas de la carne "por el gran poder de saciedad y porque aumenta el gasto metabólico corporal: el organismo invierte energía para digerirlas y de lo ingerido nos queda solo un 60%. Hay que comer una porción diaria de carne roja magra, pollo o pescado en el almuerzo o en la cena, pero no en ambas", advirtió.

Además de la calidad y la cantidad, importa muchísimo la "forma" en que comemos. Las recomendaciones indicadas en el postoperatorio de la cirugía bariátrica "son medidas básicas que debiéramos respetar para alimentarnos todos los días", dijo.

El presidente de la Fundación Argentina de Nutrición, Silvio Schraier, instó a recuperar la herencia gastronómica de nuestros mayores porque ayuda a encontrarse con agradables sorpresas.

Consumir una dieta equilibrada en la juventud es hacer una inversión de futuro y una seguridad para el presente, ya que una dieta desequilibrada limita la capacidad física y aumenta el riesgo de alteraciones (disminución de las facultades físicas y cansancio excesivo) o de ciertas enfermedades a medio o largo plazo.

Los dulces, chocolates, refrescos, snacks, repostería, pizzas, hamburguesas hay tomarlos en pequeñas cantidades. Su consumo debe ser ocasional. No dejés que se convierta en un hábito.

Frescas e hidratantes

Las altas temperaturas hacen que los alimentos frescos e hidratantes se transformen en una opción sumamente válida. Verduras de hoja (lechuga, repollo, acelga, espinaca, radicheta, rúcula, etc.), legumbres, papa, tomate, choclo fresco, palmitos, zapallitos y berenjenas, los licuados y las ensaladas de fruta sin azúcar agregada son muy saludables y ofrecen bajo aporte calórico. Aprendé a ser organizado porque esta conducta te ayudará a reordenar la dieta, a programar mejor lo que vas a comer durante el día. Elegí productos para cocinar sano y variado. Olvidate del delivery y de acumular comida rebozada congelada porque son poco saludables.

Si tu merecido descanso supone salir a comer afuera, podés hacerlo: los restaurantes hoy te ofrecen alternativas sanas.