Consumí tres veces al día productos lácteos como leche, yogur, quesillo o queso fresco semidescremados o descremados.
Comé, por día, al menos dos platos de verduras y frutas de distintos colores.
Porotos, garbanzos, lentejas o arvejas al menos dos veces por semana, en reemplazo de la carne.
Pescado cocido, al horno, al vapor o a la plancha, como mínimo dos veces por semana.
Optá por los alimentos con menos contenido de grasas saturadas y colesterol.
Reducí el consumo habitual de azúcar y de sal.
Tomá unos 8 vasos grandes de agua al día.
Con los años, el cuerpo cambia
Pierde masa muscular y por ende la fuerza y la energía.
Tiene menos gasto energético.
Pierde agua corporal (se refleja en la piel y en la falta de músculo).
Disminuye la masa ósea (se refleja en la postura, en la estatura y en la fuerza).
Hay personas que dejan de sentir el verdadero sabor de los alimentos. Se exceden con la sal y crean otro gran problema: la hipertensión.
Otros se vuelven intolerantes a la lactosa agravando la falta de calcio.
La mayoría pierde los dientes, se les debe licuar la comida. Pero ¡cuidado!, pueden aburrirse.