"Trabajamos con 700 escolares tucumanos. Se detectó que ya tenían tempranamente circunferencia de cintura alterada, peso alterado, presión arterial en un 3 %, triglicéridos elevados en el 30%, y leptina (molécula que crece con la obesidad) aumentada y coincidente con el índice OMA (insulinorresistencia)". Cristina Bazán de Casella enumera datos preocupantes sobre la obesidad infantil en Tucumán.
La investigación a que se refiere la endocrinóloga se titula "Prevalencia del síndrome metabólico en niños y adolescentes según diferentes criterios diagnósticos y su correlación con niveles de leptina y adiponectina". El trabajo fue seleccionado entre 180 proyectos de 20 países de América Latina, y obtuvo el segundo premio en la "XI Bienal de Pediatría". Bazán recibió la distinción junto a la bioquímica Zulema Chaila en Bogotá (Colombia) a principios de diciembre.
"Es un trabajo sobre Síndrome metabólico, una alteración que registran los niños que sufren obesidad. Les puede producir una alteración en la presión arterial, y en moléculas como leptina y adiponectina que van a provocar después una alteración en la parte interna de las arterias (endotelio). Y eso los lleva a una arterioesclerosis temprana, a una diabetes tipo dos o a una enfermedad cardiovascular", explica.
La doctora Bazán reitera que se trata de alteraciones que van apareciendo en el síndrome metabólico y que hay que detectar cuanto antes por el riesgo de alteraciones cardiovasculares severas. La especialista considera que la obesidad infantil es una epidemia mundial que preocupa a los profesionales de la salud, capaz de generar problemas de morbilidad y mortalidad temprana.
"El premio que recibimos en Colombia es importante porque es un proyecto del Ciunt de larga data (2000) y un reconocimiento al grupo de trabajo -precisó-. Nuestro objetivo es generar conciencia sobre esta enfermedad, que ya está presente en casi el 24 % de los niños y adolescentes de entre seis y 18 años en la capital".