En una esquina, una pareja que está esperando un hijo se entera de que la futura mamá es portadora del VIH. En la otra, un joven descubre que sufre una enfermedad, no importa cuál, y la única manera de salir adelante es dar un giro de 180 grados en su forma de vida. El encuentro entre ambas historias serán las ganas de seguir adelante, siempre para adelante.

La obra se llama "Decisiones por la vida" y replica con crudeza lo que siente una persona al salir de un laboratorio con un sobre que indica que, desde ese momento, las cosas nunca más serán como eran. La decisión está en sus manos, aunque muchas veces las circunstancias de afuera empañen las buenas intenciones. La conclusión es simple: si hay algo que nos une, sin distinciones de ninguna índole, es que todos nos aferramos con uñas y dientes a la vida.

Con una obra de teatro vocacional, el grupo Vidas en Positivo intentará visibilizar las alegrías y tristezas de las personas que conviven con el virus del sida. Porque, es necesario que se sepa, no todas son penas. La idea es abrir ese espacio de contención que aglutina a personas de entre 19 y 70 años y concientizar a la comunidad sobre las maneras de prevenirse, pero también sensibilizar para que se termine la discriminación hacia quienes son portadores del virus del sida.

Algunos miembros del grupo conviven con el VIH; otros, si bien no lo llevan dentro del cuerpo, conocen la problemática de cerca, ya sea porque lo tiene algún familiar o por las pérdidas de seres queridos acumuladas en sus vidas.

"En realidad todos convivimos con el VIH, la sociedad entera, entonces es necesario acercarnos para poder enfrentar el dolor y el abandono que a veces sufren estas personas y que tiene que ver con el miedo. Siempre se teme a lo desconocido, por eso es importarte acercarse e informarse", explica Oscar Zamora, director de Teatro del Ente Cultural y director de la obra que se presentará hoy, precisamente en el Día Internacional de la Lucha Contra el Sida.

La vida con VIH
Las historias que se comparten dentro del grupo Vidas en Positivo (las de la vida real, no la de la ficción) son abrumadoras. Por ejemplo Luis (nombre ficticio), era profesor universitario hasta que una gripe lo empujó a la cama de un hospital y ahí se enteró de que estaba infectado. Perdió el trabajo, y al poco tiempo tuvo que vender su casa para acceder a un tratamiento que le permitiera decir que hoy tiene 50 años y que le encanta subirse a la tablas a contar su historia. "Me descubrieron el virus hace 15 años, y empecé un tratamiento de inmediato: tomaba 33 pastillas a la mañana y 33 a la tarde. Hoy tomo solamente cuatro. En el camino he perdido familia, amigos, grupos de lectura y filosofía. Incluso a mi hija, que no tiene el virus, tuve que mandarla a estudiar a otra provincia, porque sus compañeros temían contagiarse", relata. Él no le guarda rencor a nadie, a pesar del maltrato, y hoy sigue apostando a descorrer el telón para que la sociedad se anime a cambiar.

El grupo está coordinado por René Leguizamón, de 46 años, quien se volcó al estudio del Derecho para defender a portadores del virus y a cualquiera que sufra discriminación por esa causa. "Dentro del grupo hay muchas chicas que se prostituyen para vivir. Para ellas es muy complicado decir abiertamente que tienen el virus porque pierden clientes... es duro, pero es la realidad. También seguimos de cerca a un nene de 10 años que ha quedado huérfano, sus padres murieron de sida, y él está infectado pero en tratamiento. Él no sabe que lo tiene, pero su familia está preparada para decírselo cuando corresponda", cuenta René.

A pesar de las leyes que protegen a las personas con VIH, René asegura que se siguen cometiendo atrocidades. Menciona un caso de siete hermanos que también quedaron huérfanos y que, a pesar de no estar infectados, tuvieron que salir de la escuela porque los padres de sus compañeros presionaban para que se hicieran los análisis.

"La magia del teatro permite poner al descubierto estas historias sin necesidad de contar la de nadie en particular. No importa quiénes tengan o no el virus de los que están arriba del escenario, lo artístico acá pasa por lo testimonial", explicó Andrés Bellomío, asistente de dirección de la obra. "Nuestro objetivo es que la gente sepa que hay muchas cosas por hacer frente a un flagelo que le puede tocar a cualquiera o a un ser querido. Lo que queremos es que se vayan esperanzados", cierra Zamora.

HOY SE PRESENTA "DECISIONES POR LA VIDA", CON ENTRADA LIBRE
• A las 19, en el Espacio Lola Mora (San Martín 251, planta baja).