Familias enteras acampan afuera del hospital, mientras se turnan para visitar a algún enfermo. En la guardia, una hilera de camillas con pacientes vendados y parchados aguardan su turno para que les saquen una radiografía con la única máquina que hay en el Centro de Salud. En la sala de espera, un señor discute con la recepcionista. Dice que hace más de tres horas que espera y nadie le aseguró cuándo van a atender a su hermano que está golpeado porque se cayó de la moto. No es grave, pero la espera está cansándolos.
El hospital Centro de Salud recibe en su guardia accidentados y enfermos de todo tipo. De hecho, personas de provincias vecinas viajan para atenderse ahí. Y es el destino automático, junto con el Hospital Padilla, para los que sufren un accidente en la vía pública.
"Por día la guardia recibe más de 250 consultas", informó Diego Esquinazi, director del Centro de Salud.
El médico mostró preocupación por la gran cantidad de accidentados que ingresan a causa de choques en moto. "Es como una epidemia y terminan copando las camas de internación", dijo. No se ve un avance, explicó, ya que a diario se registran hasta 30 accidentes que se derivan al sistema de salud.
"Por día recibimos dos o tres, seguro", contó. Los que solo presentan quebraduras ingresan al Centro de Salud, pero si tienen trauma cerebral son derivados al Padilla.
Esquinazi no ignora las falencias del servicio de guardia. Hace un año que comenzaron con las refacciones, sin embargo eso no ayudó a que desaparecieran las incomodidades. "Antes no teníamos una sala especial para dolores torácicos, que es única en la provincia, ni las 10 camas que se colocaron para internación abreviada", puntualizó destacando las mejoras. Además, se incorporó un departamento para los médicos, donde se bañan y se cambian.
"Hace un año había gente que, obligadamente, debíamos internarla en el shock room, entonces la guardia funcionaba como un hospital paralelo. Ahora cuentan con una sala", añadió.
Los fondos para las refacciones provinieron del Siprosa. Todavía resta mejorar el acceso y ampliar la sala de espera. Por lo menos - dijo Esquinazi- ya se instaló el aire acondicionado.
Para disminuir el tiempo de espera se habilitó un consultorio de demanda espontánea que funciona fuera de la guardia, al lado del destacamento policial. Allí llegan todas las consultas y desde ahí se las deriva según su gravedad. Pese a esto, las recepcionistas siguen siendo las que enfrentan el malestar de los que aguardan. "El personal de admisión, antes, hacía guardias de 24 horas, ahora su jornada es de ocho horas. También habilitamos un libro de quejas. Hay personas muy agresivas y eso se ve continuamente", agregó.
El director resaltó que antes de llegar al hospital deben consultar en los CAPS más cercanos. Si el caso necesita un tratamiento más complejo se les gestiona desde ahí un turno. "Nosotros deberíamos estar para las patologías complejas", expresó.
Actualmente, en la guardia hay cuatro médicos clínicos más uno en demanda espontánea. Hay un traumatólogo, un cirujano, tres residentes y un anestesista las 24 horas. En el servicio de enfermería rotan ocho cada 12 horas.