- ¿Ahí?
- No, más al centro del tórax. Con los brazos extendidos, una mano arriba de la otra.
- Pero hay que hacer mucha fuerza...
- No hay que hacer fuerza, hay que volcar el peso del cuerpo sobre los brazos sin flexionar y comenzar con las compresiones.
Ese diálogo se repitió decenas de veces ayer cuando un grupo de la Cruz Roja enseñó en la peatonal Mendoza la maniobra de reanimación cardiopulmonar (RCP). Con esta acción, la filial tucumana se sumó a la maratón de 24 horas de RCP realizada en Buenos Aires, en apoyo al proyecto de ley que impulsa que se enseñe esta técnica en las escuelas secundarias y terciarias. La iniciativa ya cuenta con dictamen favorable de las comisiones de Educación y de Salud de la Cámara de Diputados.
Cientos de tucumanos que pasaban por la peatonal detuvieron el paso y en pocos minutos aprendieron a reanimar una "víctima". Utilizando un muñeco preparado para ese fin, los voluntarios explicaron una y otra vez la técnica, capaz de reducir la estadística que indica que en nuestro país, por hora, mueren cuatro personas a causa de paros cardiorrespiratorios.
"Estamos concientizando a la población sobre la maniobra de RCP. La idea es que todo el mundo aprenda y pueda asistir a una víctima, es algo muy importante porque es una maniobra que salva vidas", explicó Martín Quevedo, referente de Emergencias y Desastres de la Cruz Roja. El destino inicial de la campaña era la plaza Independencia, pero la fina llovizna de ayer los corrió del paseo público y los obligó a refugiarse debajo de un naranjo en la peatonal.
"Lo primero que hay que hacer cuando sospechamos que la persona sufre un paro es asegurar la escena para que no haya ningún peligro para el socorrista. Después, nos arrodillamos y preguntamos si nos escucha para saber si la víctima está consciente; si no responde, el siguiente paso es llamar a la ambulancia al 107. Si verificamos que la víctima no respira, jadea o boquea -el 40% de las víctimas con parada cardíaca hace ese movimiento de boca- se ponen ambas manos sobre el tórax, con los brazos extendidos, y se comienzan las compresiones a una profundidad de cuatro a cinco centímetros hasta que llegue la ambulancia", instruyó el experto.