El paciente no solo busca que el médico sea competente profesionalmente, sino también que lo escuche, lo comprenda y lo contenga. Que lo trate bien. Esta premisa será el eje de la nueva estrategia de enseñanza en todas las Escuelas y Facultades de Medicina del país. Así se acordó durante la XII Conferencia Argentina de Educación Médica, realizada en Tucumán. "Además de conocimiento científico el gran desafío será enseñarles a saber ser. Y el saber ser está íntimamente vinculado con los valores", enfatizó el doctor Daniel Heissenberg, clínico, gerontólogo y director de la Escuela de Medicina de la Universidad Adventista del Plata. Él mismo dirigió el taller "Cómo enseñar valores a los médicos".

Heissenberg fue la voz cantante y sonante de centenares de profesionales de la salud que propician el cambio curricular de Medicina. "Nadie quiere ser atendido por un médico que sea arrogante, soberbio, impaciente, omnipotente, cruel, cínico, sin empatía -sentenció-. Aunque el médico tenga sólida formación académica, habilidades y destrezas, los pacientes rechazan estos antivalores".

-¿Cuál es el perfil del buen médico?
- No solo tenemos que formar buenos médicos sino también médicos buenos, que no es lo mismo. El médico bueno es humilde, le dedica tiempo al paciente, le explica todo lo que necesita, se pone en el lugar de él y tiene actitud comprensiva ante la angustia y el dolor que siente el enfermo.

- Muchos hablan de la falta de honestidad en estos tiempos.
- La falta de honestidad es un tema candente y preocupante. Uno ve que la deshonestidad, la falta de escrúpulos y los fines comerciales minaron el campo de la medicina. Tenemos que diferenciar el humanismo médico (que es la concepción más pura de la medicina) de lo opuesto: el mercantilismo, el corporativismo y el trato inhumano, que van de la mano de los antivalores.

- ¿Se puede decir que la medicina se ha desvirtuado?
- Sí, porque cayó en características negativas. Justamente abrimos el diálogo para ver cómo se puede trabajar este aspecto dentro de la nueva currícula del médico. Cuando ingresan a la educación superior ya tienen valores que traen del hogar, de la fe, de la educación primaria y secundaria. No obstante, la educación superior debe tener un fuerte impacto en la formación humanística, en la creación de conductas humanitarias. Del mismo modo que logramos que los alumnos tomen determinadas actitudes en cuestiones bioéticas y legales, queremos hacerlo con los valores. Quizás nos cueste un poco más, pero nos esforzaremos por recuperar valores como la honestidad, la responsabilidad, la verdad, la cooperación, la solidaridad, el respeto...

- ¿No cree que los valores socioculturales actuales jugarán en contra?
- A veces, por cuestiones políticas o sociales, la realidad choca con la enseñanza de los valores. Pero hay que encontrar la forma de desterrar los antivalores, la corrupción, el ser deshonesto, el mercantilismo...

-¿De qué manera lo harán?
- En este encuentro se difundieron algunas experiencias pilotos: ver videos de atenciones médicas y luego analizarlos y hacer autocrítica. No del acto médico puntualmente, sino de la conducta médica, de la forma en que el médico atiende al paciente. También probaron con el juego de roles (role playing) que invita a la reflexión. Hubo quienes propusieron trazar planes de actividades solidarias para que los jóvenes internalicen conductas humanitarias. Otros pidieron que se evalúe el comportamiento del alumno de acuerdo con una lista de cotejo.

- Dentro de los ítems, ¿incluirían la forma en que atienda al paciente?
- Cuando el alumno llegue al practicantado, cuando entre en contacto con el paciente, tendrá un tutor que no solo corregirá el conocimiento médico sino también la manera en que atienda al enfermo. Algunos quieren crear un portafolio para que el alumno anote sus vivencias diarias durante el período de práctica. Vivencias que compartirá con los tutores, que tienen la función de orientar y de explicar cómo deben ser las cosas. También se propuso el uso de tiras cómicas para hablar de los valores desde el humor y la ironía, a través del teatro, la lectura y la medicina narrativa. Lo importante de este encuentro es que generó alrededor de 40 propuestas que todos se llevaron para ver cómo se las incluye en la estructura de los planes de estudios de Medicina. Todas las Facultades están de acuerdo: el siglo XXI necesita un médico humanista y humanitario; un médico de familia que se preocupe, ocupe, conozca y trate bien. Además, debemos terminar con la cosificación del paciente: los médicos atienden muchas personas en poco tiempo La consulta médica -según el tipo de enfermo- no debe durar menos de 15 minutos.