Si llueve, aparecen puestos de paraguas; si hay sol, de anteojos. Este detalle usa el titular de la Federación Económica de Tucumán (FET), Raúl Robin, para explicar que la actividad ilegal en nuestra provincia va mucho más allá de una cuestión de supervivencia de los vendedores ambulantes. "Aquí no estamos hablando de cuentapropistas que trabajan para sí mismos. Los que están en las peatonales con puestos fijos son empleados en negro de cadenas nacionales, que son verdaderas organizaciones de comercio ilegal", apunta.
La institución que dirige lucha para erradicar la venta callejera. "Podemos hacer la vista gorda ante los heladeros, que sí son cuentapropistas y verdaderos vendedores ambulantes. Pero no ante los puesteros del centro porque están establecidos, porque no pagan impuestos, porque no se sabe la procedencia de la mercadería que venden y porque son una competencia desleal para todos los comerciantes que están en regla", insiste.
También despotrica contra las ferias porque "se dice que son legales, pero los vendedores no tributan ningún impuesto". Según Robin, hace falta una decisión política para terminar con este fenómeno que perjudica seriamente el comercio legal. "El Gobierno los tolera. No puede ser una excusa que se les permita trabajar porque falta empleo. Cuando decidieron desalojar a los puesteros del Mercado de Abasto, lo hicieron", compara.
La venta callejera, fija o móvil, está totalmente prohibida por ordenanza en el casco viejo de la ciudad, Carlos Soto, director de la Policía de Tránsito del municipio. "¿Y qué se hace para que se cumpla con esto?", le preguntamos. "Todos los días tratamos de controlar esta situación. Apostamos al diálogo para hacer cumplir las leyes. Muchas veces tenemos que pedir acompañamiento de la Policía", señaló. "Labramos un montón de multas contra los ambulantes. Es difícil hacer efectiva la sanción porque no siempre dan a conocer quiénes son", señaló. Según el funcionario, es necesario unificar fuentes de lucha: "necesitamos la presencia de la DGI, de la AFIP y de otros organismos, como el ministerio de Salud y la Justicia Federal, a los que les debería incumbir la venta trucha de ciertas mercancías como los anteojos de sol y las copias de CD", ejemplificó. Según dijo, crece la cantidad de ambulantes cada año. "No es tan fácil enfrentarlos; ellos son bastante violentos y nosotros no somos una fuerza de choque", resume.
La institución que dirige lucha para erradicar la venta callejera. "Podemos hacer la vista gorda ante los heladeros, que sí son cuentapropistas y verdaderos vendedores ambulantes. Pero no ante los puesteros del centro porque están establecidos, porque no pagan impuestos, porque no se sabe la procedencia de la mercadería que venden y porque son una competencia desleal para todos los comerciantes que están en regla", insiste.
También despotrica contra las ferias porque "se dice que son legales, pero los vendedores no tributan ningún impuesto". Según Robin, hace falta una decisión política para terminar con este fenómeno que perjudica seriamente el comercio legal. "El Gobierno los tolera. No puede ser una excusa que se les permita trabajar porque falta empleo. Cuando decidieron desalojar a los puesteros del Mercado de Abasto, lo hicieron", compara.
La venta callejera, fija o móvil, está totalmente prohibida por ordenanza en el casco viejo de la ciudad, Carlos Soto, director de la Policía de Tránsito del municipio. "¿Y qué se hace para que se cumpla con esto?", le preguntamos. "Todos los días tratamos de controlar esta situación. Apostamos al diálogo para hacer cumplir las leyes. Muchas veces tenemos que pedir acompañamiento de la Policía", señaló. "Labramos un montón de multas contra los ambulantes. Es difícil hacer efectiva la sanción porque no siempre dan a conocer quiénes son", señaló. Según el funcionario, es necesario unificar fuentes de lucha: "necesitamos la presencia de la DGI, de la AFIP y de otros organismos, como el ministerio de Salud y la Justicia Federal, a los que les debería incumbir la venta trucha de ciertas mercancías como los anteojos de sol y las copias de CD", ejemplificó. Según dijo, crece la cantidad de ambulantes cada año. "No es tan fácil enfrentarlos; ellos son bastante violentos y nosotros no somos una fuerza de choque", resume.