Querida "Nana": siempre trato de no olvidar lo que pasaba en el país aquellos días. Por la memoria y por el futuro. Plena Dictadura, oscuridad ciudadana. Y las Madres de Plaza de Mayo con su primera marcha. Y los ruidos de guerra con Chile, por el Beagle. Carter al frente del gobierno en el norte; el Concorde en vuelo directo de Londres a Nueva York. Y se lanzaron las Voyager, esas que hoy siguen su camino más allá de lo conocido. Recuerdo que se nos fueron Von Braun, Elvis, Groucho Marx, María Callas, ¡Chaplin!, Quinquela Martin. Que Pelé dejó el fútbol, que Boquita hizo doblete con la Libertadores y la Intercontinental. Que Vilas -vincha y raqueta- embolsó Roland Garros y el US Open. Que el terremoto de Caucete nos asustó a todos, que el mundo estaba loco como siempre, pero con música de Abba y personajes de La Guerra de las Galaxias. Aunque, todo eso se transformó en un runrun casi de anécdota cuando todos supimos de vos. Porque, aunque el mundo y sus cosas, nada logró tapar el valor de aquel anuncio. Ni cuando llegaste -rosadita y chillona- un día de tormenta, cuando Tucumán ya tenía aroma de azahar y un verde clarito por todos lados. Tenerte cerquita fue una gloria. Y hoy, que estás lejos, siempre ocupás un lugar en el corazón. Porque, ¿sabés?, como en aquel '77, sigo sintiendo que la primavera llegó antes a casa.