De las "áreas verdes" de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) quizá la más visitada por los tucumanos sea la Reserva Experimental de Horco Molle. A sólo 15 kilómetros de la plaza Independencia se encuentra esta área protegida de unas 200 hectáreas (ha). De estas, 18 ha se encuentran cercadas y sirven de hábitat a una importante fauna autóctona. La reserva depende directamente de la Facultad de Ciencias Naturales.
Según Juan Pablo Juliá -director de la reserva-, el personal que se desempeña allí está compuesto por siete docentes -biólogos, veterinarios y manejadores de fauna, que ingresan por concurso-, 17 no docentes -mantenimiento, administración y vigilancia- y 31 guardafaunas -estudiantes de Ciencias Naturales-. A estos se suma un nutrido grupo de voluntarios.
La reserva no funciona como un mero zoológico. En todo caso, la visita recreativa a los animales protegidos resulta como un anexo de las tareas que se realizan allí. "Se brinda capacitación a estudiantes y a profesionales; se realizan actividades de investigación, de formación de recursos humanos y voluntariados. Contamos con unas 30 especies animales y con más de 400 ejemplares, de origen diverso; en especial, de situaciones conflictivas: heridas de caza o accidentes, rescates y decomisos de fauna. La labor de educación ambiental es intensa, con la asistencia de más de 50.000 visitantes, entre estudiantes, grupos familiares y turistas", indica Juliá.
El director indicó que salvo los sueldos del personal, que están incluidos en el presupuesto, la reserva no cuenta con presupuesto propio. De allí que obtenga recursos de múltiples fuentes, no todas oficiales: "se sostiene con lo recaudado por las visitas guiadas, y por los talleres y cursos. La Dirección de Flora, Fauna Silvestre y Suelos de la provincia aporta fondos para actividades de rescate de fauna. Grupos de investigación colaboran para la compra de insumos veterinarios. También obtiene partidas extra de la facultad y del rectorado, para proyectos específicos".
Según Juliá, resultaría ideal que se cuente con un presupuesto anual, que garantice los gastos de mantenimiento para que, de ese modo, se liberen los recursos propios para el desarrollo de infraestructura y rescate de fauna.
Cooperación
El secretario de Bienestar Universitario, Mauricio Argiró, había denunciado que durante el fin de semana pasado, un grupo de desconocidos había intentado usurpar parte de la reserva de Horco Molle y del Parque Sierra de San Javier (PSSJ). En este sentido, Juliá admitió que resulta complicado evitar estos intentos. "La protección y el cuidado de la fauna en cautiverio es altamente satisfactoria, pero el personal para el control de las 200 ha resulta insuficiente", dijo. Agregó que, a raíz de ello, está planteada la cooperación con el personal que se desempeña en el PSSJ.
Facultad de Agronomía
Aulas y laboratorios en la finca de El manantial
La Facultad de Agronomía se encuentra partida en dos. Por un lado, el edificio ubicado en la "Quinta Agronómica"; por el otro, la Finca El Manantial, en esa localidad. Según contó el decano de la facultad, José García, en la finca -de 245 hectáreas- funcionan la mayoría de las aulas, cátedras y laboratorios de las carreras de Ingeniería Agrónoma, Ingeniería Zootecnista y Medicina Veterinaria. "Se desarrollan numerosas actividades y proyectos. Funcionan importantes laboratorios y otras áreas que generan tecnología y conocimientos científicos, como el Centro Experimental de Reproducción Equina, el Criadero Experimental de Lagartos Tupinambis, bosques implantados y vivero, entre otros", dijo. Agregó que también funcionan unidades didáctico-productivas de caña de azúcar y de limones; y módulos pecuarios, apicultura, granja y porcinocultura con fines didácticos y productivos. "Se están creando un módulo didáctico-productivo de cabras; una huerta urbana y familiar; un invernadero de más de 1.000 m² y un nuevo laboratorio para diagnóstico de enfermedades infecciosas en producción animal", añadió. Precisó que la finca se financia con la venta de productos, y con el dinero de la facultad y de convenios provinciales y nacionales.
Escuela de Agricultura
Más de 50 ha. de azúcar, limones y duraznos
La Escuela de Agricultura y Sacarotecnia de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) se encuentra construida en un predio de 75 hectáreas (ha). La mayoría de estas están sembradas. "De caña tenemos casi 50 ha; de citrus, unas 2 ha; de durazno, menos de 1 ha. También tenemos un vivero de plantas ornamentales y forestales en pequeña escala, y una pequeña huerta donde los alumnos practican", contó el director del establecimiento, Edgardo Grasso. El funcionario señaló que la comercialización de estos productos genera una ganancia anual que es reinvertida en la escuela. En el caso de la caña de azúcar, según explicó, el grueso del trabajo lo realiza un ingenio -suscribieron un convenio con la empresa Minetti SA-. "En el acuerdo se estipula que los chicos pueden ir a hacer prácticas en la fábrica", puntualizó. Respecto del durazno y de la huerta, aclaró que los ingresos son mínimos. "Lo que se cosecha en la huerta es muy poco; prácticamente los propios docentes son los que compran los frutos de esta", afirmó. La escuela no cuenta con autonomía económica, por lo que los ingresos -entre $ 70.000 y $ 80.000 anuales, por la caña de azúcar; y unos $ 6.000 o $ 7.000 por año, generados por el citrus- van directamente a las arcas de la UNT, desde donde vuelven, para el mantenimiento, para insumos o el pago de servicios.