La importancia de la enfermedad cardiovascular ha crecido exponencialmente durante los últimos 150 años y no solo por su mortalidad, sino también por el número elevado de internaciones, costos médicos e invalidez que genera.

Efectivamente, a pesar de las terapéuticas farmacológicas, endovasculares y quirúrgicas utilizadas actualmente, uno de cada tres adultos presenta alguna forma de enfermedad cardiovascular. "Si se realizan todas las medidas de prevención a todos los pacientes podría reducirse la incidencia del infarto agudo de miocardio en un 60%; y del accidente cerebrovascular (ACV) en un 30%", apuntó Ricardo Rey, Jefe del Servicio de Epidemiología y Prevención Cardiovascular del Instituto Cardiovascular Buenos Aires (ICBA).

Según Rey, lo primordial es comprender que un factor de riesgo para enfermedad cardiovascular es todo elemento o parámetro cuya presencia es capaz de predecir un evento cardiovascular futuro. Así, existen diferentes formas de clasificar a los factores de riesgo: 1) Factores de riesgo predisponentes: edad, género, antecedentes heredofamiliares de enfermedad cardíaca o vascular. 2) Factores de riesgo metabólicos: aumento del colesterol, hipertensión, obesidad, diabetes, síndrome metabólico.

"¿Qué podemos hacer? Tomar conciencia de la necesidad de cuidarnos y cuidar a nuestros hijos desde la infancia. La medida inicial y fundamental es cambiar los hábitos de alimentación", recomendó Rey.

Sugirió incorporar todos los colores en los alimentos. Esto significa comer verduras verdes y rojas, frutas, pescados, carnes blancas y rojas. "Siempre elegir los cortes magros. Limitar el consumo de comidas rápidas, las cocciones basadas en frituras, los dulces y los chocolates. No agregar sal a los alimentos y no colocar el salero en la mesa. Incorporar el hábito de hacer ejercicio al menos 30 minutos cinco veces por semana y, por supuesto, no fumar", añadió.