El alperovichismo es así. Ya no sorprende. Que un hecho trascendental para una sociedad, que puede modificar su modo de ser, se resuelva en un asado distendido y que salga de la boca de un solo hombre podría transformarse en una crisis política. Aquí, no.
Antes de las 12 campanadas que le anuncian a Alperovich que tiene que estar en pijama les dio vía libre a sus legisladores. Fue en agradecimiento por la aprobación del préstamo de $400 millones.
El alperovichismo es así. Los temas trascendentales se vuelven de entrecasa. Todos saben que José nunca pierde, por eso les dijo que si quieren la reforma sólo para la reelección indefinida de los legisladores él no se opondrá. Lógico, a su lado estaba Beatriz Rojkés que ya tiene el vestido de candidata.
El alperovichismo es así. No importa que una cuestión trascendental como la reforma quede reducida a la necesidad de un puñado de políticos.
No obstante, una reforma debe ser oportuna y necesaria para la sociedad y, con las turbulencias de hoy, es imposible. Tal vez por eso el gobernador dio esta habilitación.
Alperovich es así; no los sorprendió.