Hasta no hace demasiado tiempo, la reacción más frecuente a cualquier posibilidad de cura que no fuera un medicamento generaba (en el mejor de los casos) una mueca escéptica. Pero eso no amilanó al doctor Guillermo Alonso, y en 1991 logró que el Siprosa creara, a título experimental, un gabinete de acupuntura en el Hospital de Clínicas Nicolás Avellaneda. Comenzó con una sola camilla, pero a poco de andar se generó una demanda espontánea sostenida que supero los límites establecidos para la prueba piloto.
"Hoy en el Avellaneda funciona un auténtico Servicio de Acupuntura en un ámbito físico específicamente construido para tal fin. Cuenta con cuatro médicos asistentes (se especializaron en la disciplina en el mismo servicio) que llevan a cabo actualmente unas 45 prestaciones diarias", cuenta el doctor Alonso, jefe del servicio.
Las afecciones que más frecuentemente son asistidas en el servicio son el dolor agudo y crónico causado por diferentes enfermedades; afecciones como asma bronquial, rinitis, colon irritable; dolencias secundarias a afecciones psiquiátricas, como insomnio o excitación psicomotriz; adicciones al tabaco o a los sedantes; obesidad por sobreingesta y un gran número de dolencia ginecológicas, neurológicas, dermatológicas, etc.
"Luego de estos 21 años de alentadora experiencia, el Comité de Docencia e Investigación del hospital ha concluido que esta modalidad terapéutica debe ser incorporada definitivamente al esquema asistencial de nuestro país, y que, sostenida en el tiempo y en los tres subsectores de salud (público, privado y obras sociales) puede implicar un impacto social altamente positivo", explica.
Un sueño posible
"El comité entiende que el servicio debe ser utilizado como núcleo de formación de profesionales médicos", añade. Y uno se pregunta: ¿por qué no?
Por un lado, la ley de creación del Siprosa establece que este debe propender a la formación de sus recursos humanos. Por el otro, el hospital ya contó con un sistema no rentado de Concurrencia Médica de Especialización en Acupuntura, auspiciada por la Facultad de Medicina de la UNT. Y de esa especialización egresaron numerosos médicos con su respectiva certificación.
"Con estos fundamentos, el comité elevó a las autoridades del Siprosa la propuesta de crear una Residencia Médica de Especialización en Acupuntura -informa entusiasmado el doctor Alonso-. La solicitud se encuentra aún en trámite. Estamos esperando la respuesta".