(Enviado especial, Nicolás Iriarte). Fueron dos campanadas en el mismo recinto, que sonaron de manera absolutamente diferente. Por un lado, el presidente de Atlético, Mario Leito, denunció de manera categórica el accionar de la Policía y los dirigentes jujeños para con ellos y sus hinchas. Del otro, el jefe del operativo de seguridad, comisario Eugenio Silvestre, le restó importancia. ¿Qué pasó?
Gimnasia acomodó a los "decano" en la misma tribuna que una de las tres barras locales. Apenas unos cuantos policías y una cerca sin demasiada seguridad los separaba. Empezó el partido y con ello las cargadas. Los locales arrojaron piedras a los "decanos", entonces, la Policía decidió arriarlos fuera de la cancha. "No quiero ser agresivo, pero el mal trato que recibimos nosotros y nuestros hinchas fue increíble", se quejó Leito después del partido. "Cuando vienen a nuestra cancha los tratamos bien y les solucionamos todos los problemas. En un estadio tan grande, que no llenan nunca, ¿tan difícil era encontrar un lugar para Atlético?", ironizó el dirigente, a quien directamente le destruyeron el auto en el estacionamiento privado del predio. Demasiada casualidad, ¿no?
Por su parte, Silvestre se defendió. "El encargado de la hinchada de Atlético decidió retirar a su parcialidad para evitar inconvenientes", dijo y aseguró que no hubo heridos. En Twitter, la cosa fue otra. Hubo quejas de hinchas agredidos por la Policía. Y también heridos.