No podía ocultar su felicidad, la situación lo había desbordado. En menos de 48 horas, la vida de Miguel Amaya dio un giro de 180 grados. La buena nueva que recibió la noche del miércoles fue el sacudón que necesitaba luego de haber recibido, hace pocas semanas, uno de los peores golpes de su vida. "Esto es un sueño que hago realidad. Una bendición que recibí justo unas semanas después de haber sufrido la muerte de mi padre", afirma Amaya, sin poder ocultar la alegría que le produce la vuelta al club que robó su corazón.

El ex atacante siente nostalgia de volver a pisar un lugar que siente como su segunda casa. "Desde la última vez que estuve en este club hubo muchas mejorías. Hubo un gran crecimiento a nivel institucional y eso me pone muy contento", agrega.

Su felicidad es justificable. Desde el momento en que el "Tigre" colgó los botines y se calzó el buzo de DT, había estado aguardando este momento. Amaya sabe que llega a una institución donde la presión es constante. La dura misión de devolver a San Martín a la B Nacional, en sólo 10 partidos, es lo que lo separa del paraíso o del infierno. Pero el flamante técnico no le teme al desafío. "El primer paso es armar un grupo equilibrado y compacto. El DT anterior a dejado un plantel bárbaro, ahora vamos a agregarle nuestra mano. Vamos a aportar nuestro granito de arena para poder llegar al objetivo, que es el ascenso", asegura.

El invicto que ostenta el equipo es algo elogiable y que no es fácil conseguir, según Amaya. Él confía en poder agregarle su sello característico. "Es un grupo bárbaro, por algo logró mantenerse tanto tiempo sin perder. Sabe bien lo que quiere y eso es lo más importante. Pero nosotros trataremos de agregarle el estilo que es del gusto y paladar de la gente de San Martín", dijo Amaya, y explicó que quiere un equipo arrollador. "Equilibrio, mucho orden y efectividad", sintetiza.

El flamante DT conoce la divisional y sabe que en esta instancia crucial que deberá afrontar, lo primordial será hacerse fuerte en casa. "Es una categoría muy dura. Los rivales son muy difíciles y los campos de juego no son de lo mejor. Por eso nosotros debemos aprovechar a nuestro jugador número 12. De local hay que ganar siempre", dice, y se va a trabajar.