¿Los choripanes y los libros son incompatibles? Parece que no. En la zona de Ejército del Norte y Mendoza esta curiosa relación causó polémica entre los vecinos, pero la mayoría respalda al choricero. En esa esquina funciona la biblioteca popular Nicolás Avellaneda, un ente autárquico del que los socios sacan libros de manera gratuita.
Hace unos días, un vecino de la zona había denunciado que en el predio de la biblioteca trabaja un choripanero que molesta a quienes buscan libros. Pero otros vecinos, consultados por LA GACETA, opinaron lo contrario. "La biblioteca funciona normalmente; incluso, mi hijo fue hace un rato a sacar unos libros. Es verdad que en el predio de la par hay una canchita de fútbol y se instala un señor que vende choripanes. Pero el puesto está hace años y no molesta; es un trabajador, como todos nosotros", lo defendió una vecina, que pidió que no se publique su nombre. Ella vive al lado de la biblioteca.
La institución cultural está abierta desde hace muchos años. Lo mismo ocurre con el puesto de choripanes a la par, al aire libre. Todo indica que, más allá de las diferencias entre algunos vecinos, las dos actividades pueden seguir conviviendo.