El coqueteo con la diosa fortuna llegó a su límite. Ayer, la mujer le volvió a parpadear y el "santo", nada. La suerte, con sus guiños, viene siendo su fiel compañera y, si bien el equipo de La Ciudadela ya se ha robado más de una unidad a punta de botín, las expectativas de ella y de los hinchas son otras. San Martín empató agónicamente 2 a 2 con Central Córdoba de Santiago del Estero y volvió a aprovecharse de la generosidad del azar.

La excusa primera es la agresividad del equipo que tuvo enfrente. Los santiagueños resumieron su postura en el gol inicial. Se defendió como nadie y ejecutó contra perfectas. Así lo ratificó Darwin Barreto, quien de prepo encaró hacia el arco y con mucha polenta clavó un derechazo en el ángulo derecho del arco de Lucas Hoyos. El visitante no iba a perder una sola chance para incomodar a los locales. Iba a empujar contra lo que sea para llevarse algo.

Gustavo Ibáñez no tuvo el mejor de sus primeros tiempos, pero después cambió. Él y Gustavo Balvorín aparecían en duda desde el arranque, pero terminaron conjugándose y sumando. Con muy poco, le dieron el empate parcial a su equipo. Un centro de "Ratón" puesto en la cabeza de "Ring... Ring" significó el 1-1.

Pero las ganas de Central no iban a frenarse: con un jugador menos por casi 60? se las ingenió para volver a estar arriba: un cabezazo preciso de Alan Vester cruzó la línea de cal cuando sólo faltaban 10 minutos. A esa altura, no parecía que el azar le haría otro gesto cómplice al "santo".

Sin embargo, la última jugada del partido demostró lo contrario. El tiro libre desde la derecha era la última jugada. Así lo había ratificado el juez antes del lanzamiento. Y fue pasado. Parecía que se venía el festejo santiagueño, pero la pelota, que ya se iba, rebotó en una pierna visitante, volvió al área chica y Hernán Pérez empezó a festejar de sólo ver cuan servido le había quedado el balón.

Dicen que a la suerte hay que ayudarla, pero a esta altura, San Martín debería reconquistarla por las dudas ¿vio?.