De un lado dicen que apuestan sus esperanzas a que alguna de las 164 personas que se sentarán frente al tribunal se quiebre, y cuente qué pasó con María de los Ángeles Verón. Del otro lado también. La querella afirma que durante los cuatro meses que se espera que dure, por lo menos, el juicio oral, va a salir la verdad. Los abogados defensores dicen que esperan lo mismo.

Susana Trimarco, la madre de Marita, la joven tucumana que desapareció el 3 de abril de 2002, contó que encontrar a su hija le permitirá volver a tener paz. Los acusados también.

Hoy, cuando comience el juicio oral y público en el que 13 personas serán juzgadas por privación ilegítima de la libertad agravada y promoción de la prostitución, los ojos del país se pondrán en Tucumán. Es que no son pocos los que señalan que el caso es una bisagra para la lucha contra la trata de personas, aunque no sea por este delito que se juzgará a los sospechosos.

A las 8.30, los miembros de la sala II de la Cámara Penal Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano, darán inicio a la audiencia. Hace unos días circuló en los pasillos de tribunales una versión que indicaba que alguno de los imputados no iba a presentarse, pero esto fue desmentido por todos los defensores.

Piedrabuena, que presidirá las audiencias, ordenará que se lea la elevación a juicio que realizó el juez de Instrucción Víctor Manuel Pérez, por pedido de la fiscala Adriana Reinoso Cuello.

Luego, las partes podrán solicitar que se incorporen nuevas pruebas o impugnar algunas ya existentes. Cuando los jueces decidan sobre esas cuestiones preliminares, los imputados tendrán la chance de declarar, aunque pueden negarse y realizarlo en otro momento del debate. Según trascendió, ninguno de los acusados aceptaría, en esta instancia, someterse a un interrogatorio.

"En el juicio espero que alguien se quiebre y cuente qué pasó con Marita. Tengo esa esperanza", contó Trimarco. Del otro lado, José "Chenga" Gómez, uno de los principales acusados, afirmó lo mismo. "Saber dónde está esa chica permitirá que surja la verdad, y que se sepa que mi familia y yo no tenemos nada que ver con lo que le pasó", dijo el riojano.

EMILIO HERRERA MOLINA

Comenzó su carrera judicial en 1986

Tiene un estilo que cae bien. Suele contar que una vez un hombre al que había condenado lo invitó a tomar un café cuando salió libre. Este porteño fue juez del crimen de Concepción en 1986, e integra la Cámara Penal desde 1991. Como presidente del tribunal envió a la Legislatura un pedido de juicio político contra José Alperovich en 2008, para que pueda ser investigado por una acusación por injurias.

ALBERTO PIEDRABUENA

Integra la Sala ii DESDE SU CREACIÓN

Piedrabuena, que se recibió en la Universidad Nacional de Tucumán, ingresó al Poder Judicial en 1984 como agente Fiscal de Instrucción, y fue además juez correccional y fiscal de Cámara. Junto a Herrera Molina estuvo en importantes casos, como el de Pablo Amín (condenado a perpetua por el homicidio de su esposa) y también iniciaron una investigación por el consumo de drogas de los presos en el penal de Villa Urquiza.

EDUARDO ROMERO LASCANO
ingresó a la Cámara Penal en mayo

El docente de la UNT y de la Unsta llegó a la Justicia con 64 años. En los pocos meses que lleva en la Sala II le tocó intervenir en los juicios por el crimen del policía Campissi, el primer caso en el que aplicó perpetua porque la víctima era miembro de la fuerza, y en la condena a Omar Leal en diciembre, un caso emblemático de femicidio. Concursó para varios cargos desde que se creó el Consejo de la Magistratura.