ISLA DE GIGLIO.- El capitán del crucero Costa Concordia, Francesco Schettino, le aseguró a los jueces que investigan el naufragio del buque que informó a los propietarios del barco del accidente de inmediato, y negó que se hubiera retrasado en dar la voz de alarma, según trascendió ayer de fuentes judiciales.

Schettino está acusado de causar el accidente en el que 12 personas perdieron la vida y hay 20 desaparecidos entre los 4.229 viajeros. El cadáver de una mujer fue encontrado ayer en la popa del barco siniestrado; para identificarlo, se deberán hacer exámenes de ADN. Equipos de buzos reanudaron las operaciones de búsqueda, abriéndose paso entre los escombros flotantes con explosiones controladas.

"Haría falta un milagro para encontrar sobrevivientes. Incluso, aunque se hubiese creado una burbuja de aire cuando el navío zozobró, en tales condiciones, con temperaturas (del agua) muy bajas, la posibilidad de hallar a alguien con vida se reducen al mínimo", explicó el portavoz de los guardacostas, Cosimo Nicastro. Aunque las esperanzas se han esfumado, el rescate de las víctimas sigue siendo la absoluta prioridad para las autoridades, señaló el oficial a cargo de la agencia de protección civil, Franco Gabrielli, quien aclaró que no se estableció un tiempo límite.

La madre de Dayana Arlotti, una niña italiana de cinco años que desapareció con su padre la noche del naufragio, aún cree en el milagro. Por ello, no participó el viernes en una emotiva ceremonia en la que los padres de las víctimas lanzaron flores hacia los restos del crucero desde un barco de la Marina italiana, como sí lo hizo Saturnino Soria, padre de Erika Soria, una joven camarera peruana que nunca apareció.

Gabrielli reconoció la necesidad de comenzar, urgentemente, el trabajo de vaciar los tanques llenos del navío (unas 2.380 toneladas de combustible pesado), para evitar una catástrofe medioambiental, que serán realizados por la empresa holandesa Smit Salvage.

El Costa Concordia no se volvió a mover desde el viernes, pero el mayor temor de los expertos es que se desate una tormenta en la zona que podría poner en peligro la situación del barco. Mareas más fuertes podrían desestabilizarlo y hundirlo más, por lo que se evalúa fijarlo a las rocas.

Sobre el comandante pesa una posible condena de hasta 15 años de cárcel por homicidio involuntario múltiple y abandono de la nave antes de que todos sus ocupantes fueran evacuados, cuando ya estaba encallado y luego de chocar contra una roca. Según la Fiscalía, se acercó imprudentemente a la isla de Giglio, para realizar una maniobra conocida como "reverencia". Schettino está en detención domiciliaria en su casa del sur de Italia, y tiene el aval de sus vecinos (ver "La ciudad natal...").

Sin tiempo que perder
El capitán aseveró, en su declaración judicial que fue parcialmente transcripta por la prensa italiana ayer, que inmediatamente después de impactar con la roca envío a dos de sus oficiales a la sala de máquinas para comprobar el estado del barco.

Tan pronto como se dio cuenta de la dimensión del daño, llamó a Roberto Ferrarini, director de operaciones de la propietaria, Costa Cruceros, según su relato. "Le dije: me he metido en un lío, hecho una tontería y ha habido un impacto con el fondo del mar. Te estoy diciendo la verdad. No puedo recordar cuántas veces lo llamé en la siguiente hora y cuarto. En cualquier caso, estoy seguro que informé a Ferrarini sobre todo en tiempo real", aseveró, y añadió que le pedió que enviara botes remolcadores y helicópteros.

El presidente ejecutivo de la firma, Pier Luigi Foschi, aseguró que Schettino retrasó las órdenes de emergencia y de evacuación y que dio información falsa a la compañía. "Personalmente, creo que no fue honesto con nosotros", le dijo al diario Corriere della Sera. (Reuters-DPA-AFP-Télam)