ISLA DE GIGLIO/ROMA/MADRID.- Para hoy, al cumplirse una semana del naufragio del Costa Concordia, está previsto el inicio de las complejas tareas para extraer el combustible de los repletos tanques del buque. Los trabajos, a cargo de la empresa holandesa especializada Smit, se prevén como extremadamente complejos (hay que calentar los depósitos a 50 grados para hacer más fácil el retiro) y lentos: demorarían entre cinco y ocho semanas, siempre que el mal tiempo o un nuevo deslizamiento de la nave no compliquen la labor.
El peor escenario sería que el buque caiga a una fosa cercana, de unos 70 metros de profundidad, donde todo estaría perdido y se consumaría una catástrofe ambiental de proporciones en el cercano Parque Nacional Archipiélago Toscano, de Italia.
Según la naviera Costa Crociere, hay 1.900 toneladas de combustible y aceite pesado, pero los 21 tanques pueden albergar hasta 2.400 toneladas.
La organización Oceana, defensora de los ecosistemas marinos en el mundo, expresó ayer su preocupación por el peligro de que un vertido de contaminantes. "Los derrames de combustible, aceites y aguas residuales podrían afectar gravemente el área protegida, lugar de gran interés por la presencia de cetáceos, corales, praderas submarinas y especies amenazadas", alertó. La mayor organización internacional para la conservación de los mares denunció que "un crucero puede generar más de mil toneladas de residuos diarios".
La asociación medioambiental Legambiente, a su vez, señaló que ya hay importantes daños para la naturaleza de la isla por los productos de limpieza, disolventes y aceites que se encontraban a bordo.
En paralelo, continúa la búsqueda de la veintena de desaparecidos de la tragedia y se conocen nuevas historias de los pasajeros y de la tripulación, como la de Giuseppe Girolamo, un músico de 30 años que trabajaba desde hacía un mes y medio en la orquesta del crucero, que le cedió su lugar en el bote salvavidas a un niño y que ahora figura en la lista de los que aún no aparecen. Tampoco figuran allí William Arlotti, de 36 años, y su hija Dayana, de apenas 5 años; ni la pareja francesa compuesta por Mylène y Mickaël (de 23 y de 25 años, respectivamente), que enviaron un mensaje de texto por celular a su familia, donde describían telegráficamemte la situación: "el barco se inclina, tenemos los chalecos salvavidas, evacuación en el caos, todo el mundo empuja".
Con psicólogos
Equipos de psicólogos atienden a familiares y allegados de los desaparecidos, y a los sobrevivientes de la tragedia, que deben superar a su vez el trauma y el sentimiento de culpa por haberse salvado. Según nuevos testimonios, numerosos pasajeros fueron reunidos en el puente para ser evacuados, pero una vez allí se vieron obligados a regresar a las cabinas ya inundadas a buscar los chalecos salvavidas.
La mayoría de las lanchas fueron manejadas por mozos o por el personal de la cocina, entre ellos filipinos, colombianos, peruanos y hondureños, considerados verdaderos ángeles al haber realizado decenas de viajes entre la nave y la isla para salvar cientos de vidas. El desorden fue confirmado por dos músicos de la orquesta, los paraguayos José Roberto Gómez y Alberto Anastasio Benítez. "La consigna fue Dios para todos y cada uno por su lado, sálvese quien pueda. No había jerarquía ni privilegios", relató Gómez.
Ayer se conoció una nueva grabación, en la cual la tripulación del crucero le niega haber tenido un accidente a la guardia costera, y habla de un desperfecto eléctrico. De haberlo reportado, tendría que haber parado en el puerto por entre cinco y ocho horas para un control. (Reuters-DPA-AFP)