AREQUIPA.- El mendocino Lucio Álvarez (Toyota Hilux) ya dejó de ser una sorpresa, para convertise en grata realidad. Pero previo a terminar la etapa de ayer en esta ciudad peruana, vivió una historia increíble: su equipo le arregló la camioneta en tiempo récord, luego de sufrir serios daños en el transcurso de la etapa 10.
Álvarez concluyó ayer en el 10° lugar el especial Arica-Arequipa y avanzó al 6° puesto de la general, beneficiado por el retraso del portugués Carlos Sousa (Great Wall).
Con esto, el mendocino está desarrollando una actuación histórica, la mejor para un piloto argentino a esta altura de la carrera en la categoría de los Autos.
En la clasificación general, el francés Stéphane Peterhansel dio otro paso hacia su décimo título en el Dakar, adjudicándose su 25ª victoria de etapa. Le sacó 3'44 a su compañero de equipo, "Nani" Roma, ventaja que se eleva a 22'49 en la general.
La jornada también estuvo marcada por la rotura del cardan de Robby Gordon, que tuvo que permanecer parado más de una hora para reparar el entuerto. Con ello, cayó el 4° lugar con su Hummer y dejó la vía libre para los Mini en el camino hacia la victoria final.
Lo de Álvarez fue increible: había impactado el miércoles contra una piedra a 140 kilómetros por hora tras no advertir una curva y dio tres vueltas de campana hasta caer por un barranco de 10 metros. "Si arriba hay cielo, es porque abajo hay tierra. Entonces estamos derechos y podemos seguir" le dijo Ronnie Grave, copiloto de Álvarez, una vez que la camioneta paró de dar tumbos.
Tal fue la magnitud de la caída que el road-book terminó en las manos de un carabinero que estaba 10 metros más arriba, porque el navegante lo primero que hizo fue tirarlo por la ventanilla, cuando empezaron las vueltas.
La dupla pudo seguir en carrera, pero el vehículo había sufrido severos daños en la carrocería, pero no en su estructura. Lo único que restaba era llegar a tiempo con los arreglos: así, los repuestos fueron sacados de la Toyota de "Orly" Terranova. El trabajo contrarreloj rindió frutos, y el mendocino, súper agradecido. (Especial-Télam)
Álvarez concluyó ayer en el 10° lugar el especial Arica-Arequipa y avanzó al 6° puesto de la general, beneficiado por el retraso del portugués Carlos Sousa (Great Wall).
Con esto, el mendocino está desarrollando una actuación histórica, la mejor para un piloto argentino a esta altura de la carrera en la categoría de los Autos.
En la clasificación general, el francés Stéphane Peterhansel dio otro paso hacia su décimo título en el Dakar, adjudicándose su 25ª victoria de etapa. Le sacó 3'44 a su compañero de equipo, "Nani" Roma, ventaja que se eleva a 22'49 en la general.
La jornada también estuvo marcada por la rotura del cardan de Robby Gordon, que tuvo que permanecer parado más de una hora para reparar el entuerto. Con ello, cayó el 4° lugar con su Hummer y dejó la vía libre para los Mini en el camino hacia la victoria final.
Lo de Álvarez fue increible: había impactado el miércoles contra una piedra a 140 kilómetros por hora tras no advertir una curva y dio tres vueltas de campana hasta caer por un barranco de 10 metros. "Si arriba hay cielo, es porque abajo hay tierra. Entonces estamos derechos y podemos seguir" le dijo Ronnie Grave, copiloto de Álvarez, una vez que la camioneta paró de dar tumbos.
Tal fue la magnitud de la caída que el road-book terminó en las manos de un carabinero que estaba 10 metros más arriba, porque el navegante lo primero que hizo fue tirarlo por la ventanilla, cuando empezaron las vueltas.
La dupla pudo seguir en carrera, pero el vehículo había sufrido severos daños en la carrocería, pero no en su estructura. Lo único que restaba era llegar a tiempo con los arreglos: así, los repuestos fueron sacados de la Toyota de "Orly" Terranova. El trabajo contrarreloj rindió frutos, y el mendocino, súper agradecido. (Especial-Télam)