El Mercosur evidentemente está alicaído. Los países miembros no le dan la importancia que tuvo en el momento inaugural, donde se lo miraba como una salida a la siempre deseada integración de la región. En lugares clave como la Cancillería o el Ministerio de Economía no veo organismos específicos que estén jugando un rol importante para favorecer su desarrollo. Si no me equivoco, creo no haber escuchado a la Presidenta hablar sobre el Mercosur.

Cuando el vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori, pide "flexibilidad para permitirnos a los más chicos, Paraguay y Uruguay, acuerdos fuera de la región, mientras Argentina y Brasil solucionan el problema de los tiempos para desmontar todas estas dificultades y obstáculos que han puesto en vigencia", en el fondo no está haciendo otra cosa que demostrar la ineficiencia del Mercosur para facilitar y acrecentar las corrientes comerciales de bienes y servicios dentro del mercado común para los socios más chicos.

Esto también puede mencionarse cuando se piensa que Argentina tomará algunas medidas para protegerse de las consecuencias derivadas de la crisis mundial (principalmente europea). En este sentido, no creo que esto agrave aún más el problema de la integración. Ello es parte de la crisis que nos golpea a todos. Por eso no hablo de una posibilidad de ruptura, porque lo peor -o sea la no integración de todas las operaciones comerciales en el seno y con los mecanismos del Mercosur- ya se está dando. Esto es: el Mercosur no sólo está estancado porque en si es un proceso de integración que lleva muchos años y hay que tener paciencia, sino que los países que lideraron esta unión deben volver a incentivar los mecanismos de integración demostrando el valor que ésta tiene.

Ningún otro país (cito como ejemplo a Venezuela y Perú, que se iban a sumar) querrá integrarse a un bloque que no le asegura con claridad qué ventajas tendrá al asociarse. Por eso el Mercosur, el próximo año, deberá actuar con suma cautela con miras a la crisis mundial que llegó y está entre nosotros, poniendo a prueba nuestra capacidad de enfrentar los nuevos desafíos que el mundo actual le impone a la Unión de las Repúblicas del Sur.