ROMA.- El magnate de las comunicaciones y ahora ex primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, se despidió ayer del poder tras haber seducido y dividido por 17 años a los italianos con su optimismo desbordante, su vida disoluta, sus chistes vulgares y sus causas judiciales, hasta convertirse en una de las figuras más controvertidas y carismáticas del país.
El multimillonario llegó a su ocaso político con una popularidad en picada, hasta caer al 22%, su mínimo histórico, por la desastrosa gestión de la grave crisis económica que atraviesa Italia y Europa. Ayer fue silbado y abucheado cuando llegó a la residencia presidencial para presentar su dimisión a Giorgio Napolitano, quien ahora le encomendará al ex comisario económico de la Unión Europea, Mario Monti (ver "Es el turno...") la formación de un nuevo Gobierno.
Los manifestantes gritaban diversas consignas para festejar con champaña el final de una larga era: "Renuncia, vete a casa"; "¡Payaso! ¡Payaso!"; "Lárgate, mafioso"; "A la cárcel" y "Juicio, juicio", fueron las más escuchadas. Con música del himno nacional italiano y el Aleluya de Georg Friedrich Händel, algunos bautizaron el 12 de noviembre como el Día de la Liberación. Algunos lanzaron monedas al auto del premier renunciante. Las concentraciones se repitieron en plazas del interior italiano.
Antes de renunciar, la Cámara de Diputados aprobó el paquete de reformas y medidas de ahorro del Gobierno, un paso destinado a solucionar el fuerte endeudamiento y la grave crisis política y darle estabilidad al país, que era reclamado por la Unión Europea (UE). Berlusconi fue al recinto y recibió una ovación de pie de sus seguidores.
El paquete de medidas de ahorro aprobado por 380 de los 630 diputados contempla, entre otros puntos, rebajas fiscales para promover el crecimiento; la privatización de propiedades y bienes estatales; una mayor flexibilidad del mercado laboral, y el aumento de la edad de jubilación para llegar a los 67 años para 2026.
Se espera que Monti (favorito de los partidos, de los mercados, de Napolitano, de los industriales, de los sindicatos y de Europa) designe un gabinete relativamente pequeño constituido por tecnócratas. Ya que las próximas elecciones se celebran en 2013, tendría 18 meses para aprobar más dolorosas reformas económicas, pero necesitará asegurarse el respaldo de la mayoría del Parlamento; caso contrario, podría caer antes de tiempo.
Conversación a solas
Previo a su visita al Palacio del Quirinale, Berlusconi mantuvo un tenso almuerzo con Monti, a quien le habría exigido (no hubo información oficial) que mantenga en áreas clave del Gobierno a algunos de sus funcionarios de confianza como Angelino Alfano y Gianni Letta, condición para que el partido Pueblo de la Libertad le dé sus votos en el Parlamento.
Inteligente, perspicaz, engreído, el ex primer ministro no tuvo reparos en aprobar leyes que favorecían a su propio imperio mediático o para evitar ser procesado por los jueces (los tildó de "rojos comunistas") por casos que iban desde corrupción hasta prostitución de menores. Condecorado como Caballero del Trabajo a los 41 años, Il Cavaliere llegó al poder máximo por primera vez en 1994 y soñaba con retirarse de la vida pública como Presidente italiano y líder indiscutido de la derecha. Su ilusión se habría esfumado definitivamente, aunque con Berlusconi nunca está todo dicho. (Especial-AFP-DPA-Reuters-Télam)