BUENOS AIRES.- La presidenta, Cristina Fernández, hizo gala de su experiencia como abogada en temas constitucionales, al bajarle el pulgar al ingreso del piquetero Raúl Castells a la Cámara de Diputados. La semana pasada -según se supo-, la mandataria instruyó a los legisladores "K" respecto de que Castells no debería ocupar una banca en reemplazo de su compañera electa Ramona Pucheta, pues violaría la ley de cupo femenino.

"No es algo personal contra Castells, el problema es que se está vulnerando la ley. Actuaríamos de la misma manera si fuese otra persona", aclaró a La Nación una fuente oficialista de la Cámara baja y dio así por sentado que si Castells insiste en asumir la banca de Pucheta, la mayoría oficialista intentará impedirlo. La diputada Diana Conti anticipó que impugnará su pliego.

La Presidenta tiene experiencia y motivos para interesarse por el caso Castells: en 2001, cuando presidía como senadora nacional la Comisión de Asuntos Constitucionales, ella le denegó al correntino Raúl "Tato" Romero Feris (Partido Nuevo) la posibilidad de asumir una banca en reemplazo de la renunciante Isabel Viudes. Romero Feris afrontaba por entonces una condena a tres años por "abuso de autoridad", aunque la sentencia no estaba firme. Cristina encontró en la necesidad de preservar el cupo femenino el mejor argumento para impedir la llegada del correntino al Senado.

Sin embargo, el ánimo del polémico piquetero está lejos de aceptar por que sí la opinión de la mandataria. En el caso anterior, Romero Feris denunció persecución política. Castells hizo lo propio, y presentó en los tribunales de Lomas de Zamora un recurso de amparo, en el que acusa al Gobierno de persecución política.

"Queremos preguntarle al juez si rige el artículo 164 del Código Electoral, que establece que en caso de fallecimiento o renuncia de un legislador, asume el siguiente en la lista", desafió Castells, convencido de que es la propia Presidenta quien le bajó el pulgar. La pelea recién empieza y tiene final abierto. (Especial)