Entre el Casino y el estadio Mundialista hay unos cinco kilómetros, pero ayer se parecieron a un mismo lugar. Atlético llegó a Mar del Plata dispuesto a escuchar clinck caja. El "decano" hizo una apuesta a lo seguro. Orden. Concentración. Relevos. Prohibido arriesgar lo que no se tiene o lo que no sobra. Y el resultado fue el negocio esperado: un punto de visitante. Cero a cero. clinck caja.

Para llegar a ese final con rostros satisfechos, Aldosivi y Atlético inventaron un concepto diferente: un juego en el que no existen las situaciones de gol. La acción más peligrosa fue una a favor del equipo que le había sacado el invicto a River: el remate de Mauricio Carrasco salió tres metros arriba del travesaño. ¡Tres metros! Parece una exageración, pero no lo es: la intención tuvo real peligro, en especial por el desborde previo de Vega ante Galíndez, pero la resolución fue una ruina.

Del lado de Atlético hubo un disparo de Sebastián Longo que Pablo Campodónico intentó sacar con manos cambiadas y que pasó a un metro del arco. En el medio, en los 75 metros que van de una área a la otra, el partido fue jugado con los colmillos hambrientos y los botines filosos. Pero en la zona caliente no pasó nada.

En tren de sacar conclusiones positivas, la visita cumplió su objetivo, el de rescatar un punto, sin haber sufrido. No es poco para un equipo que, al comienzo de la temporada, sólo daba señales de desánimo. Llop empieza a darle orden. La audacia, el juego colectivo y el buen trato de la pelota son cuentas pendientes. Pero se nota una evolución, en especial desde lo defensivo: en las últimas cuatro fechas, sólo recibió un gol.

Sólo al comienzo de la fría tarde en La Feliz tuvo problemas por las bandas, en especial Galíndez ante Vega y Fondacaro contra Zunino, pero se resolvieron enseguida. Arriba faltó explosión. Es que Atlético todavía no está para tirarse un pleno, sino para apostar lo mínimo. Y ayer hizo clinck caja.