Por Lic. Eduardo Robinson
Economista Jefe Fund. del Tucumán
El inicio de un nuevo período de gobierno renueva las esperanzas, pese a que no hubo recambio de elencos gobernantes ni en Tucumán ni en el país. Ciclo económico y ciclo político coinciden una vez más. Desde mediados de 2002, la economía argentina se encuentra en un proceso expansivo, originado en una significativa mejora de los precios de los commodities que exporta el país y en la devaluación del peso. La combinación de estos factores mejoró la rentabilidad de los sectores exportadores y dinamizó la actividad económica. La mejora del contexto internacional posibilitó implementar un conjunto de políticas expansivas que, junto con la refinanciación de la deuda pública, lograron recuperar la solvencia fiscal de la Nación y de las Provincias. Tucumán, que venía de largos períodos con agudos problemas financieros (fue una de las primeras en emitir cuasi monedas, los memorables Bocade, elevado endeudamiento público y un dramático cuadro social), empezó a recomponer su situación fiscal, al igual que el resto de las provincias, dadas las mejoras en los ingresos de fondos nacionales y la aplicación de programas destinados a sanear la situación financiera, precisamente, de las provincias.
Paralelamente, desde la Nación se pusieron en marcha multiplicidad de planes asistenciales tendientes a moderar los efectos de la crisis de 2001, los que contribuyeron a descomprimir la tensión social. Asimismo, las mejoras en los precios internacionales beneficiaron a los principales sectores productivos tucumanos. Esto impulsó la dinámica comercial motorizada también por las políticas nacionales de aliento al consumo, medidas tendientes a reactivar la economía tras una profunda recesión. La mejora de la actividad económica se tradujo en incrementos de ingresos tributarios provinciales hecho que posibilitó al estado afrontar con holgura financiera sus pasivos, entre ellos, cumplir con el pago en tiempo y forma con la nómina salarial del sector público y, mediante distintos acuerdos financieros con la Nación, aliviar el peso de los intereses de la deuda. Al respecto, en este período de expansión cíclico Tucumán, pasó de un nivel de deuda en diciembre de 2003 de $ 2.700 millones a $ 4.400 millones en el mismo mes de 2009, los ingresos tributarios propios crecieron un 500%, entre 2003 y 2010, para tomar un ejemplo, la recaudación del principal impuesto provincial, Ingresos Brutos alcanzaba en el 2003 a $ 188 millones mientras que en el 2011 superará los $ 1.400 millones. Los fondos provenientes de la Nación, mediante coparticipación tributaria, se incrementaron 300%. El gasto público en el 2003 fue de 1.100 millones: en el 2011 superará los $12.000 millones, claro que todos estos valores son expresados en valores corrientes, es decir sin considerar el efecto inflacionario, pero ilustran la magnitud de las expansiones fiscales de los últimos años. Este proceso expansivo de la economía provincial, no es exclusivo de Tucumán, ni siquiera de Argentina, porque el ciclo económico internacional favoreció al conjunto de países en desarrollo, si bien se tradujo en mejoras en algunos indicadores sociales y económicos, el flujo de inversiones a la provincia es débil, la presión fiscal es elevada y no hay mejoras en el plano institucional. Estos aspectos resultan cruciales, no para el corto plazo, sino para los años venideros, en la medida que condicionarán la calidad de vida de los tucumanos.