El celular no es táctil y ya quedó anticuado. Hay que cambiarlo. La computadora no es la más rápida. Mejor la renovamos. Esta notebook pesa muchísimo. Es hora de buscar una más liviana. Ese televisor de tubo parece de la era de las cavernas. Busquemos un LCD o un LED. Ah, y que sea HD. Pero, ¿qué hacemos con lo viejo? Ya sé: buscamos a quién regalarlo y listo. Si nadie lo quiere, entonces lo arrumbamos en un rincón de la casa. Hasta que nos cansamos de verlo y lo dejamos tirado en la vereda. "Alguien se lo va a llevar", pensamos. Y nos olvidamos. Todos estos aparatos juntos, multiplicados por miles, suponen una ingente cantidad de basura electrónica.
Se calcula que en nuestra provincia se descartan unas 3.600 toneladas al año, alrededor de 2,5 kilos por habitante en promedio. Menos de un 5% se recicla. El principal problema es que nadie sabe bien qué hacer con estos artefactos cuando ya no se usan. Una buena parte van a parar a vaciaderos clandestinos y otro porcentaje termina enterrado en basurales municipales. Muchos aún están guardado en las casas o en las empresas que se modernizan constantemente, o abandonados en locales de reparación. Algún día saldrán a la calle todos juntos. Y será un gran drama que, por ahora, no tiene solución.
Estos desperdicios contienen elementos contaminantes y requieren -coinciden funcionarios oficiales, ambientalistas y fabricantes- un tratamiento especial. Sin embargo, aún no existe una legislación que regule el tratamiento de estos residuos. Su disposición final está librada al azar. En Tucumán, según fuentes oficiales, los desechos electrónicos se mezclan con la basura común. Monitores de computadora, teléfonos, televisores: todos terminan en el mismo basural a los que se lleva todo tipo de desechos.
Todos los municipios ya deberían haber presentado a la Provincia su plan "Girsu" (Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos), que incluye detalles de la recolección, el traslado y el tratamiento de los diversos tipos de desperdicios, entre los cuales hay un apartado para la chatarra electrónica. Nadie dio señales al respecto. A excepción de la Capital, que pidió una prórroga de un año para elevar su plan.
La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (SAyDS) considera a los residuos electrónicos como peligrosos porque son altamente contaminantes: televisores, computadoras, baterías, celulares y monitores, entre otros, tienen compuestos de plomo, cadmio, PCB, cromo, bromo y otros metales pesados.
El gran problema de la basura tecnológica surge a partir del boom de las ventas de artefactos informáticos y celulares.
"El fenómeno impone, además, una permanente renovación. Con los desechos electrónicos se abre una nueva línea de contaminantes. El drama es que estos residuos terminan en lugares que no están acondicionados para su tratamiento y así provocan daños ambientales o en la salud de las personas", explica el licenciado Juan Carlos Luján, de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
El docente, junto a sus alumnos, desarrolló una investigación para probar científicamente los efectos contaminantes de los residuos que contienen metales pesados. Así detectó que una vez desechados, estos artefactos reaccionan con el agua y la materia orgánica liberando tóxicos al suelo y a las fuentes de agua subterráneas.
Según el experto, en Tucumán el mayor peligro en la actualidad son las pilas, las baterías, los tubos fluorescentes y las lámparas de bajo consumo. En menor medida, pero no menos preocupante, los monitores, los CPU y otros artefactos electrónicos.
"Falta una política estatal al respecto. El Estado ya debería haber implementado un protocolo para el retiro de estos residuos peligrosos. Hay metales muy tóxicos que atentan contra el ambiente y la salud. Por ahora van a parar junto a la basura común y esto no puede seguir pasando", apuntó.
Para los expertos, la chatarra tecnológica avanzará cada vez más. La única forma de enfrentar el problema, dicen, es con el reciclado. Entendiendo que hay un final mejor para la vida de un aparato electrónico que el tacho de basura: que otras personas lo usen.
LO MÁS DESECHADO
1- PILAS Y BATERÍAS
Duran muy poco y nadie quiere asumir el costo de reciclarlas.
2- CELULARES
En promedio, los argentinos lo cambiamos cada dos años.
3- REPRODUCTOR DE CD
Dura entre dos y cuatro años. Cuando se rompe, vamos por uno nuevo.
4- IMPRESORAS
Muchas tienen una vida útil corta y repararla no siempre se justifica.
5- COMPUTADORAS
En 10 años, se calcula que la renovamos hasta tres veces.