Por Andrés Burgo - Especial para LA GACETA

El entrenamiento de Ferro acaba de terminar y el cuerpo técnico del próximo rival de Atlético sigue a los gritos. "Ahora, a cuidarse. Cuatro horas de siesta para descansar y bajar la melatonina. Y a comer, que a la salida del vestuario pusimos nueces, pasas de uva, avellanas, naranjas, manzanas, licuados, cereales y sopas integrales. Tenemos que alimentarnos mucho y bien". Casi 15 minutos después, quien sale del vestuario reciclado en restaurante es Julio Buffarini. El cordobés está en las horas previas a un partido inédito en su trayectoria: enfrentarse contra un ex club.

"Nunca jugué contra Talleres pero ahora me toca enfrentarme a Atlético. Va a ser especial", le cuenta a LA GACETA en el complejo Buenos Aires Football, en Benavídez, que de repente se convirtió en una sucursal de la B Nacional: no sólo los jugadores de Ferro se suben a sus autos después de la práctica, sino también los de Huracán. El predio del técnico de River, Matías Almeyda, es un boom.

- Ya pasaron unos meses, Julio. ¿Cómo fue tu salida de Atlético?
- Yo me quería quedar, y los dirigentes también. Tres semanas antes de que terminara la temporada anterior me contaron que la intención era que yo siguiera, pero que la última palabra dependería del técnico (Solari). Y esperé un buen tiempo, hasta lo último, porque yo quería seguir para tener revancha; quería irme de Atlético con un título... Como no me llamaron tuve que empezar a buscar otra alternativa. Ahí salió la chance de venir a Ferro.

- ¿Solari dijo que no te quería?
- No, yo no hablé con él. Fueron los dirigentes que al final le avisaron a mi representante que yo no estaba en sus planes. Una lástima, porque yo estaba contento. Mi balance personal del paso por Atlético por un lado es muy bueno: la gente me quería y eso es impagable. Terminamos el primer semestre punteros y después nos caímos. Me quedó esa espina.

- ¿Te sorprende el mal comienzo del "decano" torneo?
- Sí, muchísimo, porque tiene muy buenos jugadores. Yo sigo estando en contacto. Entro a las páginas y miro todos los partidos. El plantel que tiene Atlético es para figurar en otro puesto.

- Hablás de Atlético y lo hacés con cariño. Quedaste con buen recuerdo de tu paso por Tucumán.
- Sí, me gustaba salir a caminar porque la gente era humilde y me trataba muy bien. Nunca me voy olvidar el clásico de la primera rueda, contra San Martín, cuando cantaron mi nombre. Llevaba poco tiempo en el club y la gente ya me había ovacionado. Yo dejé amigos allá, y sigo en contacto con algunos de los muchachos del plantel del año pasado: Páez, Tavio, "Pulga".

- Y, desde lo futbolístico, ¿cuál era el jugador que admirabas?
- Al "Negro" Chávez. Era verlo y aprender. Y también al "Pulga".

- Llegaste a Ferro y demostraste un buen nivel. Se elogió mucho tu partido contra River.
- Sí, jugar bien contra ellos siempre es diferente. Acá, además, me siento con confianza. En Atlético los primeros seis meses no me dieron muchas oportunidades. Y acá sí las tuve. Somos un equipo muy sólido. Tenemos pocos goles a favor, pero pocos en contra.

-¿Y Ferro para qué está?
- Queremos terminar entre los cuatro primeros. Ese es nuestro objetivo. Teníamos una racha pesada, la de no ganar de visitante, y por fin lo conseguimos en Mar del Plata (1-0 ante Aldosivi).

- ¿Cómo imaginás este partido?
- Difícil, porque yo sé cómo es el vestuario de Atlético: siempre te obliga a ganar. Y más ahora que tiene nuevo DT.

- En estos casos se suele preguntar: si le hicieras un gol, ¿lo gritarías?
- Si me toca hacer uno, no lo voy a gritar. Me trataron muy bien en Tucumán y quiero ser respetuoso con la gente. No tuve la suerte de ganar un título ni de cumplir el objetivo, y por eso me quería quedar. Y si ahora me toca hacer un gol, no, no lo festejaré.