BUENOS AIRES.- Cuando faltan 10 días para que se realicen las elecciones nacionales generales del 23 de octubre, donde se consagrarán nuevo Presidente y vice, diputados y senadores nacionales (en algunas provincias) y gobernador y legisladores provinciales (sólo en nueve territorios), oficialismo y oposición transitan por caminos diametralmente opuestos.

Mientras diversas encuestas privadas muestran a la presidenta, Cristina Fernández, con una fuerte adhesión a su favor con más del 54% de apoyo de los votantes, lo que motivó que varios de los principales referentes de la oposición opinaran que "es muy difícil remontar la diferencia que la mandataria obtuvo en las elecciones internas abiertas del 14 de agosto (logró el 50% de los votos válidos emitidos)", los opositores se pelean con el solo afán de quitarse votos entre sí y quedar como la principal fuerza política antikirchnerismo.

En las primarias, sobre un padrón habilitado de 28,8 millones de votantes, Cristina obtuvo la mitad de los sufragios válidos emitidos, o sea 11,3 millones, ya que la participación en el comicio rondó el 78,7% de los empadronados.

Esto quiere decir que entre cuatro listas (Elisa Carrió quedó lejos de la pelea: sólo obtuvo 3,22% de los votos) se disputan los 11,3 millones de votantes que hay para repartirse, siempre y cuando se repitan las proporciones surgidas el 14 de agosto último, y siempre y cuando triunfe la jefa de Estado.

Parlamentarismo

Ya no es ningún secreto que los anti "K" dan por sentado el triunfo nacional del oficialismo, lo que significa que "se olvidaron" de la disputa presidencial y se volcaron, principalmente, a sumar votos para obtener la mayor representación política posible en el Senado y en Diputados de la Nación.

O sea que, de una "feroz pelea presidencial", la compulsa del 23 de octubre se transformó en una "feroz pelea parlamentaria", después que pasó el "tsunami" de votos que significó el resultado de la primera primaria interna abierta en la historia política de la Argentina.

Uno o dos de los presidenciales prácticamente salieron a proclamar a los cuatro vientos que "si quieren (los votantes) no me voten (para Presidente o Presidenta), pero al menos voten a nuestros candidatos al Congreso".

Palabras más, palabras menos, impulsaron el "corte de boletas" con aval de los partidos, en un intento por limitar la supremacía del oficialismo en ambos recintos y, fundamentalmente, para evitar que el kirchnerismo retome el control de comisiones estratégicas para el manejo político.

El planteo no es descabellado. Todo lo contrario, ya que tanto oficialistas como opositores son conscientes de que el Congreso, el Poder Legislativo nacional, dicta las leyes que ayudan al Gobierno de turno a conducir la administración, liderazgo que puede ser en paz o con piedras en el camino.

Provinciales

Un condimento adicional son las nueve elecciones de gobernador que se llevarán a cabo también el 23, donde se renovarán la totalidad de las respectivas legislaturas provinciales. De esta manera, se completará el panorama político argentino hasta 2013, cuando se renovará el otro 50% de bancas de Diputados, y un 33% del Senado nacional. (Especial)