El coronel Lorenzo Lugones (1796-1868), santiagueño y abuelo del célebre poeta de ese apellido, residió en Tucumán la mayor parte de su vida: aquí se casó y aquí falleció. Ingresó en la adolescencia al Ejército del Norte, y participó en la Batalla de Tucumán.
En sus "Recuerdos históricos" (1855), lo enorgullecía narrar un episodio de esa época. El jefe del Ejército, general Manuel Belgrano, entre los febriles aprestos para el combate, ordenó que se cubrieran todas las vacantes de oficiales. Entonces, el jefe de los Dragones propuso a Lugones para porta estandarte. Pero el jefe de Inspección argumentó que este cadete, de 16 años recién cumplidos, carecía de edad "para ser un oficial de respetabilidad ante la tropa".
Cuando las actuaciones llegaron a manos de Belgrano, el general no solamente aprobó la propuesta elevada, sino que adjuntó un decreto a la de Lugones. Fechado en Tucumán, el 18 de setiembre de 1812 -o sea ocho días antes de la batalla- expresaba: "Supliendo las aptitudes del propuesto la minoría de edad, se aprueba la propuesta hecha en la meritoria persona del cadete don Lorenzo Lugones, para porta estandarte del cuarto escuadrón del Regimiento de Dragones". Agregaba: "Hágasele reconocer en la Orden del Día, sirviendo el presente de suficiente despacho mientras se le expide en forma. Belgrano".
Añade Lugones que "este decreto, que en mi concepto valía más que mi pequeño ascenso, me llenó de satisfacción, a pesar de las objeciones del inspector".