El cáncer de próstata, el más frecuente entre los hombres, afecta a uno de cada seis varones, según afirma el especialista Matías Chacón, miembro de la Asociación Argentina de Oncología Clínica. Y el mes de septiembre está dedicado a su prevención, ya que la detección precoz es fundamental para tratar la enfermedad y evitar consecuencias tales como la incontinencia urinaria y la impotencia sexual.
El 80% de los casos se diagnostica en mayores de 65 años. Y para efectuar el diagnóstico, el antígeno prostático específico -más conocido por sus siglas en inglés, PSA- es una herramienta fundamental, como también para realizar el seguimiento de pacientes con tumores de próstata. La PSA es una proteína producida en la próstata que puede elevarse cuando el cáncer está presente.
No obstante, hay que prestar atención a un detalle: "el PSA no es un estudio específico de cáncer, ni es capaz de detectar todos los tumores. Se trata de un procedimiento sencillo de extracción de sangre, pero el resultado es complejo, y debe interpretarse de manera multidisciplinaria", advierte Chacón. Como método de detección precoz, siempre debe ir acompañado de un examen digital prostático transrectal, el tacto rectal.
Entre otras causas de aumento de la PSA, figuran la prostatitis o inflamación de la próstata, y la hiperplasia prostática benigna, es decir, el aumento del tamaño de la próstata a medida que el hombre envejece, lo cual es natural e inocuo.
El grupo que va entre los 50 y 65 años puede resultar el mayor beneficiado con la detección precoz. Y también los hombres con antecedentes familiares, que deberían testearse desde más jóvenes, a partir de los 40 y 45 años.
Los valores
Si el valor de la PSA es anormal, es imprescindible la consulta a especialistas (urólogos, oncólogos clínicos, radioterapeutas).
La próstata es parte del sistema reproductor del hombre. Está ubicada enfrente del recto y debajo de la vejiga; rodea la uretra, el tubo por el que fluye la orina. Una próstata sana es casi del tamaño de una nuez.
La próstata produce una parte del fluido seminal, que ayuda a transportar los espermatozoides. Las hormonas masculinas (andrógenos) hacen que crezca la próstata. Si la próstata crece demasiado, comprime la uretra. Esto puede causar problemas urinarios.
La única manera de determinar si una masa sospechosa es cáncer de próstata es examinar microscópicamente una muestra del tejido tomado del área. Esta muestra puede ser extraída por una aguja colocada directamente en la próstata a través del recto o del perineo (el espacio entre el escroto y el ano). Este procedimiento se llama punción-aspiración de aguja fina (PAAF) o biopsia por aguja. También puede obtenerse una biopsia mediante una operación.
Si existe cáncer, varios otros procedimientos, incluyendo radiografías, pruebas de laboratorio y procedimientos computarizados de radiología diagnóstica serán útiles para determinar el grado de la enfermedad.