CÓRDOBA.- Si a Belgrano lo invitan a una fiesta de disfraces, seguro que el atuendo elegido sería el de verdugo. Si bien el disfraz puede generar un poco de incomodidad, tras dos fechas consecutivas, al "pirata" le calza a medida. Esta vez la víctima fue Independiente que sufrió los goles de César "Picante" Pereyra en dos oportunidades.
Primero, Belgrano mandó a River a jugar en la B. Hace nueve días, había vencido a San Lorenzo y ayer, le tocó enfrentar a Independiente, conducido interinamente por Christian Díaz, que no pudo confirmar la levantada que había mostrado en la victoria sobre San Martín de San Juan.
Con este resultado, Belgrano llegó a los nueve puntos y se acomodó bien en los Promedios. Independiente, que hoy podría cerrar la llegada de Ramón Díaz como técnico, se quedó con siete unidades y la indiferencia de su hinchada. Al final del encuentro los 7.000 simpatizantes del "rojo" que estuvieron en Córdoba, sólo brindaron unos pocos aplausos a Eduardo Tuzzio, luego de una floja tarea de su equipo.
El partido fue de ida y vuelta desde el comienzo. El trámite tuvo un denominador común, además de la voluntad de los dos por buscar el triunfo: las ventajas que dieron ambas defensa. Belgrano fue superior y armó la fiesta con un disfraz que cada vez le queda mejor: el de verdugo de los grandes. (DyN-Especial)
Primero, Belgrano mandó a River a jugar en la B. Hace nueve días, había vencido a San Lorenzo y ayer, le tocó enfrentar a Independiente, conducido interinamente por Christian Díaz, que no pudo confirmar la levantada que había mostrado en la victoria sobre San Martín de San Juan.
Con este resultado, Belgrano llegó a los nueve puntos y se acomodó bien en los Promedios. Independiente, que hoy podría cerrar la llegada de Ramón Díaz como técnico, se quedó con siete unidades y la indiferencia de su hinchada. Al final del encuentro los 7.000 simpatizantes del "rojo" que estuvieron en Córdoba, sólo brindaron unos pocos aplausos a Eduardo Tuzzio, luego de una floja tarea de su equipo.
El partido fue de ida y vuelta desde el comienzo. El trámite tuvo un denominador común, además de la voluntad de los dos por buscar el triunfo: las ventajas que dieron ambas defensa. Belgrano fue superior y armó la fiesta con un disfraz que cada vez le queda mejor: el de verdugo de los grandes. (DyN-Especial)