Al mediodía, Alto Verde le pertenece al imperio de un sol empecinado. Pero aún a la sombra, es el territorio de los ánimos crispados. De vecinos que se conocen entre sí de toda la vida, que saben dónde vive y de qué trabaja cada uno, que se llaman por el nombre de pila, y que, sin embargo, se "desconocen" a la hora de opinar sobre el conflicto que mantiene paralizada a la delegación comunal. El móvil de LA GACETA termina convocando a tres de ellos, que se acercan espontáneamente para dar su punto de vista, y que terminan enfrascándose en una polémica que comenzó áspera y llegó a los gritos.
"La gente está cansada. Hubo muchísimas irregularidades el día de los comicios. El pueblo es chico y nunca se hace nada. Por eso se produjo esta pueblada", sostiene Jorge Aráoz, sin bajarse de la motocicleta enduro, que apaga durante la entrevista.
"¿De qué pueblada hablás? Si a las urnas las quemaron los que perdieron. Los que están ahora ahí, frente a la comuna, son los que les prendieron fuego. Ustedes quemaron los votos. ¿De qué se la quieren dar?", lo increpa Héctor Lazarte, sin soltar su bicicleta.
"El comisionado (Humberto Vides) no hizo nada en estos cuatro años. A ver, vos que sos empleado de la comuna, andá con el señor de LA GACETA a mostrarle alguna obra, que yo voy a ir también porque me gustaría ver aunque sea una", le replica Aráoz.
"Una cosa es discutir si se hicieron obras, o no, y otra es quemar los votos", se planta Lazarte.
Y en ese momento, Rubén Héctor Albornoz, que había estado presenciando el encontronazo verbal desde la despensa que es de su propiedad, deja el mostrador y se suma a la discusión, para refutar a Lazarte. "Vos lo que deberías decir es que ustedes pagaron para sacar 1.300 votos y solamente consiguieron 650. Eso no decís, ¿no? Pasó lo que pasó porque no hicieron nada en cuatro años".
"Quemar urnas sí es hacer cosas, ¿verdad?", le retrucó Lazarte.
"Yo soy vecino y aporto pagando mis impuestos para que hagan algo. No soy empleado de la comuna", le devolvió Albornoz.
"En Arcadia, Villa Hileret, Santa Ana, Alpachiri... en todas esas comunas, y en muchas otras más, se ve que hay progreso. Aquí, no", intercede Aráoz.
"Mentira", lo corta Lazarte.
"La noche de las elecciones, cuando hubo problemas, había más de 700 personas protestando. Y no eran de un candidato: era gente de todo Alto Verde", describe Albornoz.
"Eso también es mentira", grita Lazarte, que se va, pedaleando.
"Aquí no se ve nada de lo que (José) Alperovich inaugura en otras comunas. Alto Verde vive muerto. Tengo 30 años, me la rebusco como obrero golondrina, y jamás vi a nadie hacer algo por este pueblo", asegura Aráoz, que patea el pedal de arranque de la enduro y se va.
"Es una pena que con la predisposición que tiene el gobernador para hacer obras, aquí no veamos ninguna", reniega Albornoz. "Muchas comunas avanzaron. Los Sarmiento, El Polear, Ciudacita... Aquí la protesta fue masiva y queremos elecciones limpias o intervención: pero esto, no. No sé si después de Alperovich vendrá otro gobernador con ganas de hacer cosas. A nosotros se nos está pasando una oportunidad histórica", se entristece. Y se va a descargar mercadería de un camión que acaba de llegar.