BUENOS AIRES.- José Manuel de la Sota dio una notable lección de cómo superar los límites que el kirchnerismo le ha puesto al peronismo desde algunos años a esta parte, aglutinando el apoyo de todos los sectores del PJ en una elección en la que el Frente Progresista y la UCR terminaron dividiéndose los votos.

De la Sota lo consiguió siguiendo una fórmula apropiada para la realidad de Córdoba, dibujando una parábola prácticamente inversa a la que describió el kirchnerismo en Santa Fe, en una contienda en la que concluyó tercero detrás de Miguel del Sel, quien se llevó los votos rurales y del peronismo disidente.

Por eso se puede decir que en Córdoba, el Gobierno nacional perdió antes de conocerse los resultados de la votación. Y la afirmación no es forzada: en el segundo distrito electoral del país, que concentra el 8,7% del padrón general, la Casa Rosada no contó con un candidato propio a la Gobernación.

No es éste un hecho político usual. La derrota kirchnerista se produjo al momento del armado de las listas electorales, cuando De la Sota interpretó que desde la quinta de Olivos se estaba tirando de la cuerda más allá de lo tolerable.

De la Sota es un peronista orgánico. Sólo basta con recordar su trayectoria: integró la Renovación en la década del 80, a tal punto que terminó siendo compañero de fórmula de Antonio Cafiero en la interna que perdieron frente a Carlos Menem; luego acompañó al riojano durante su Presidencia y tejió una buena relación con Eduardo Duhalde, y más tarde se acercó al kirchnerismo.

Pero nunca fue menemista, ni duhaldista, ni ahora kirchnerista.

Por eso el peronismo cordobés lo sigue considerando como su líder y lo ubica en condiciones de acceder a una tercera gobernación pese a que sólo un tiempo atrás podía pensarse que su carrera política estaba agotada.

Admirador ferviente de Brasil, De la Sota tiene, debido a su historia política, un perfil más elevado que el de Juan Schiaretti, el actual gobernador, y es de esperar que se convierta en un referente a tener en cuenta en el peronismo a nivel nacional, cuando se acomode el tablero electoral.

Ese tablero quedará diseñado, con seguridad, el próximo domingo, una vez que se conozcan los resultados de las elecciones primarias. El Gobierno nacional llegará a esa contienda golpeado por las últimas derrotas electorales, pero la presidenta Cristina Fernández continúa en el podio de las preferencias populares.

A su vez, Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde se disputarán el sitial del "mejor opositor" para enfrentar al kirchnerismo en las elecciones generales de octubre. Para ese momento, las elecciones de este domingo en Córdoba serán sólo un recuerdo.

La "madre de todas las batallas" tendrá lugar, otra vez, en la provincia de Buenos Aires.