Cierre, policías, asamblea, incidentes y campamento. Las palabras resumen la mañana de tensión que se vivió ayer en el hospital Centro de Salud. Los trabajadores autoconvocados de esa institución concretaron la toma del edificio; es decir, el cierre de todos los accesos, menos el de la guardia de emergencias, dependencia que permanece activa. El sector -que reclama mejoras salariales y cambios en la política de salud- aún no determinó la duración de la medida. Mientras, se mantendrán acampando en el interior del edificio.

La asamblea hospitalaria, que recibió el apoyo de delegados de otros hospitales, decidió profundizar las medidas de fuerza, en repudio de la presencia policial en los pasillos del centro. La custodia de agentes se había redoblado el lunes tras el cierre de la puerta principal.

Dos "tomas"

Pasadas las 7, cadenas y candados clausuraron las entradas. A medida que fueron llegando, los autoconvocados formaron dos piquetes, uno que bloqueaba la puerta principal (debe permanecer físicamente abierta por una orden judicial pero no se permite el paso); el segundo, frente a la puerta de la administración. El ingreso a la dirección quedó interrumpido por un par de muebles. De hecho, los directivos (encabezados por el titular de la Dirección, Ricardo Figueroa) no pudieron entrar. La asamblea interpretó esto como un logro.

"La indiferencia es la que generó esta situación. Esto no es un ensañamiento por nuestra parte, responde a un capricho del Gobierno", argumentó la delegada Francisca Cruz. Su compañero Jesús Amenábar fue tajante: "el hospital está tomado, pero por la Policía; uniformados y de civil. No toleramos que estén dentro del hospital como si fuésemos delincuentes. Son los agentes que no están en los barrios, donde fusilan gente". El médico repudió que guardias privados hayan intentado evitar el ingreso de medios de prensa a media mañana, entre ellos un equipo periodístico de LAGACETA.com.

Antes de iniciar la asamblea, el grupo de autoconvocados se trasladó hasta donde se encontraba una valla policial. Armados con bombos y cánticos, les expresaron su descontento y clamaron para que se retiraran. Luego, taparon a los agentes con una enorme bandera argentina. Se trató del episodio de mayor tensión con los agentes, que permanecieron sin reaccionar. La Policía no desplegó más que acciones preventivas, como apostarse frente a la administración.

Incidentes

En un momento, los autoconvocados se manifestaron con una batucada a metros de las salas de traumatología. Tal como había publicado este diario, allí están internados pacientes que desde hace meses esperan una operación. Inesperadamente, familiares de estos estallaron de bronca, debido al ruido. Hubo cruces entre médicos y allegados de personas internadas.

"Vayan a reclamar a la casa del gobernador (José Alperovich), que está sano, y no frente a los enfermos", gritó Teresa Aguilar al borde del llanto. Desesperada, relató que su hija adolescente se accidentó y sufrió cinco fracturas y la amputación de un dedo. "Por qué tenemos que pagar por esta situación. Mi hija necesita estar tranquila para recuperarse, no en medio de este bochinche", criticó.

José Castillo pidió compasión. Hace un mes a su hijo le amputaron un brazo. "Ellos están en su derecho de protestar, pero que lo hagan afuera", requirió. Exaltada por el estado de su madre, internada hace tres meses, Claudia Luna agregó: "los médicos culpan al gobernador y él a los médicos. Nosotros somos los únicos que caemos".

"La gente se enoja con quien tiene más cerca. Somos la cara visible porque José Alperovich y (el ministro de Salud) Pablo Yedlin son inaccesibles para los pacientes. Pero ellos saben quiénes son los verdaderos responsables", replicó el delegado Carim Asus.