LONDRES.- El escándalo ha avergonzado no sólo al imperio de Rupert Murdoch, sino también a la policía y al propio primer ministro, David Cameron. Tras la dimisión el lunes de un segundo mando policial por el escándalo, el premier británico acortó un viaje comercial por Africa y regresó ayer para acudir hoy a un debate de urgencia en el Parlamento, que ha retrasado su receso veraniego.

Cameron ha sido cuestionado por su decisión de contratar al ex editor de ?News of the World? Andy Coulson como su asesor de comunicaciones. El líder opositor Laborista, Ed Miliband, que busca sacar provecho de la crisis desatada, echó en cara al premier su "falta de sentido común" por contratar a Coulson así como su persistente negativa a admitir que fue un error.

Cameron reconoció que el caso es "un gran problema", aunque se dijo seguro de que finalmente se resolverá. "Una parte de los medios ha cometido actos ilegales, horribles. La policía debe responder a interrogantes acerca de corrupción potencial y sobre una investigación fallida. Los políticos han estado demasiado cerca de los propietarios de los medios", sostuvo el primer ministro en declaraciones desde Nigeria, donde se encontraba en visita oficial.

El ?News of the World? está acusado de haber pirateado desde el año 2000 los teléfonos de unas 4.000 personas, entre ellas políticos, miembros de la Casa Real y celebridades. Murdoch compareció junto ayer junto a su hijo James, número tres de News Corp, quien presentó sus disculpas, en su propio nombre y en el de su padre, a las víctimas de las escuchas. El caso obligó al grupo a cerrar el dominical de gran tirada, a desprenderse de dos estrechos colaboradores: Rebekah Brooks y Les Hinton. y a abandonar una operación para controlar una televisión por cable. (AFP-especial)