Para los santafesinos, que la Selección vuelva a esta tierra fue como un regalo caído del cielo. Antes de que arranque la Copa América nadie, ni siquiera el más pesimista, se imaginaba a la Selección fuera del Nº 1º del Grupo A. De hecho, pasó lo que pasó y el rumbo de una estadía extendida en Córdoba se fue al tacho. ¿Quién fue el más beneficiado con esta situación? Sin dudas, Santa Fe.
"Estamos todos muy felices. Hay algarabía, mucha expectativa y, sobre todo, una afición muy pasional por el fútbol. Cuando nosotros empezamos a ver que había posibilidad de que Argentina regrese, nos pusimos felices. Al margen de que como hinchas queremos ganar siempre, el mal arranque en la Copa nos favoreció a los santafesinos", agradeció Rubén Moncagatta, vicepresidente 1º de Colón y hombre fuerte del Comité Organizador local del torneo.
El dirigente también dio su punto de vista sobre los abucheos que sufrió el conjunto albiceleste la semana pasada. "Aunque no me gustó que silbaran al equipo, no me sorprendió la reacción de la gente. Lo que pasó es que ese día en la cancha hubo gente de todo el país con mucha expectativa por ver jugar bien al equipo. Y al final, ante un resultado que no fue positivo, expresó su disconformidad", explicó. "Estoy convencido de que ahora será todo diferente. Viviremos una fiesta y vamos a festejar el triunfo de Argentina. La Selección sentirá todo el calor del público de esta provincia", agregó Moncagatta.
Los que no se mostraron muy conformes con el equipo fueron los que esperaron afuera del búnker. "Es una vergüenza lo de estos jugadores. Esperé más de dos horas para verlos y cuando llegaron ni siquiera levantaron la mano para saludarnos desde adentro del colectivo. Parecen que están enojados con los santafesinos, pero nosotros vinimos a apoyarlos", se quejó Silvia Comiac, que estaba acompañada por Marisa de Rojas y Rodolfo Urdiales.
"Estamos desilusionados. Nos faltaron el respeto a todos. No les importa nada de la gente", disparó Marcelo González. Sandra Leguiza, Claudio Fernández y Carolina Ifran también hicieron conocer su descontento. "Trajimos a los chicos, que tienen 2 y 4 años, y se van muy tristes. Al menos nos hubieran regalado una sonrisa", tiró Sandra. "Igual vamos a ir a la cancha, porque la Selección está por encima de los futbolistas", retrucó Claudio.
Los que no saben si podrán ir son Paola y Cristian Bergero, que estaban junto a su hijo Leandro (3 años). "Somos de El Trébol, a 200 kilómetros de acá. Queremos ir al partido, pero nos están pidiendo $ 1.000 por una popular. Decidimos venir a ver a la Selección y nos vamos amargados", reconoció Cristian.
Fabricio, Cristian, Juan y Julio llegaron desde Buenos Aires. "Somos de San Telmo, Avellaneda y Palermo, y estamos siguiendo en toda la Copa al equipo. Confiamos en este grupo", reconocieron.