Viven dos realidades contrapuestas. Los tucumanos cuyos autos se movilizan a nafta padecen a diario el desabastecimiento de combustibles líquidos, mientras que quienes usan GNC transitan con todas las comodidades, porque no existen restricciones al suministro del fluido destinado a los automotores. Por este motivo, y porque la brecha entre los precios de las naftas y el GNC se amplió en forma significativa, se observa un crecimiento de las conversiones de autos nafteros a gas en las últimas semanas. Así lo confirmaron a LA GACETA fuentes del sector energético y propietarios de negocios que se dedican a instalar equipos de GNC en la provincia.

"Hay un notable incremento de la demanda de equipos, a partir de una tendencia que se ha consolidado en 2010. Pero más evidente fue durante estas últimas dos semanas, por el problema del combustible", destacó Juan Pablo Campagne, de GNC Salustri.

La curva de consumo de gas en los automóviles fue irregular en los últimos años en Tucumán. En 2007 se llegó a 240 millones de metros cúbicos (m3), para bajar a 236 millones en 2008 y subir luego a 238 millones de m3 en 2009. Pero en 2010 la demanda pegó un repunte, y trepó a 250 millones de metros cúbicos de GNC.

Roberto Brunella, de Brunella Gas Equipment, coincidió en que se esta evidenciando un aumento paulatino en la venta de equipos de gas que viene desde 2008. "Hoy instalar GNC es la alternativa para hacer frente al desabastecimiento de las naftas. No existe problemas con el gas para vehículos y no hay cortes, y sabemos que hay una disposición nacional acerca de la protección del fluido para este sector, que no se puede restringir", subrayó el empresario. Con la llegada del "veranito" que se instaló por estos días en todo el país, hasta se levantaron las restricciones de gas que afectaba a la industria.

Evolución

Según el Enargas, en julio de 2010 se habían colocado 10.465 equipos de GNC en autos propulsados a nafta, valor que duplica a julio de 2009. Brunella evidenció que hoy se convierten a gas unos 14.000 automotores por mes en la Argentina. Desde la Cámara Argentina de GNC se destacó la nueva tecnología de los equipos: la quinta generación permite un ahorro mayor del fluido y además cuenta con un excelente funcionamiento en vehículos nuevos (20% de las conversiones se realizan en autos con pocos kilómetros).

Desde que en 2003 comenzaron a manifestarse los primeros problemas para contener la demanda de energía en el país no se llegó a limitar el gas que iba a destinado a los automotores, porque cuando las condiciones climáticas son muy adversas o cae la oferta de transporte o de producción de gas, la variable de ajuste viene siendo siempre el sector industrial. Se contempla que el transporte público -taxis y colectivos- fueron volcándose en forma masiva al GNC en los últimos años, como forma de poder hacer frente a los elevados precios de los combustibles líquidos, como la nafta y el gasoil.

El año pasado no eran tan evidentes los problemas de escasez de combustibles líquidos para los vehículos particulares, pero ya se perfilaba una tendencia de precios que hoy es evidentemente ventajosa para el usuario de gas natural comprimido. En la capital tucumana, un m3 de GNC cuesta $ 1,989, mientras que un litro de nafta ronda o supera los $ 5. Además, los propietarios de autos a gas ganan en eficiencia, ya que un tanque convencional de 40 litros de GNC equivale a una carga de 12 litros de naftas.

Aprovechando estas ventajas y la coyuntura de escasez de combustibles líquidos, los estacioneros tucumanos no descartan propiciar una nueva suba del precio del gas, en especial porque no hay regulaciones que impidan la fijación de nuevos valores. Las fuentes del sector energético consultadas por nuestro diario revelaron que una estación de servicio tiene un costo de $ 0,40 el m3 de GNC, para luego venderlo a casi $ 2 al público, y sin cupos de ningún tipo.